Forman parte de un proyecto conjunto de Global Nature y Ecoembes que se lleva a cabo en cinco huertos en territorios incluidos en la Red Natura 2000 cuyo objetivo principal es recuperar algunas variedades agrícolas.
3.000 estudiantes trabajan por la biodiversidad en Castilla-La Mancha

Se recuperarán legumbres, ajo, melón, zanahoria y azafrán y otras variedades que ya no se cultivan y de las que existen semillas en el Centro de Recursos Fitogenéticos de Alcalá de Henares (Madrid) y en otros bancos de germoplasma, como El Albadalejito (Cuenca). De esta forma, y en función de su interés agronómico, se seleccionarán algunas semillas para ser reproducidas en estos huertos de biodiversidad. El proyecto, que se desarrollará durante todo el año 2018, ha comenzado con un programa educativo a través del cual los alumnos de diversos centros cultivarán y evaluarán las variedades recuperadas. De la mano de monitores especializados, mejorarán su conocimiento de los alimentos locales y su cultivo, hábitos nutricionales saludables y modelos de economía circular.

El proyecto, que cuenta con el apoyo de la Consejería de Agricultura, Medioambiente y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha, colaborará con otras redes de huertos ecológicos, organismos oficiales, asociaciones de Castilla-La Mancha y del resto de España para la recuperación de semillas, la mejora de activa de sus variedades y el intercambio de semillas, conocimientos y experiencias. A lo largo del proyecto se realizarán talleres locales para difundir el proyecto y sensibilizar a la población local. También se promoverá el consumo de productos locales a escala comarcal y se facilitarán talleres con el apoyo de restauradores de prestigio y escuelas de hostelería. 

Un elemento clave es que aprendan las técnicas de cultivo ecológicas, asociando la idea de un cultivo respetuoso con el medio ambiente a través del reciclaje de los residuos que se generan. Con este fin, se realizarán talleres para equipar los huertos con materiales reciclados y para el compostaje de residuos orgánicos de procedencia doméstica, enseñando a reciclar correctamente en los contenedores amarillo (envases de plástico, latas y briks) y azul (envases de papel y cartón) y sensibilizando a los alumnos y sus familias sobre la importancia hacerlo.

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