Durante el año pasado, se concedieron un total de 3.000 millones de euros en préstamos sostenibles tanto a empresas como a instituciones públicas españolas, destacando entre ellas Iberdrola, Red Eléctrica Española (REE) y la Comunidad de Madrid, que acaba de firmar su segundo crédito para financiar acciones en el ámbito de la sanidad, los servicios sociales, la lucha contra el cambio climático o el empleo.
Las finanzas “verdes” suman y siguen

Los proyectos a los que irá destinado este préstamo, de 340 millones de euros, han sido revisados por Sustainalytics. Y, según explican en BBVA, con ello “ se pone de manifiesto que la Comunidad tiene el firme compromiso de responder a las necesidades de sus ciudadanos y dedica una parte sustancial del presupuesto al gasto social y medioambiental dirigido a mejorar su calidad de vida”. Éste es el segundo préstamo verde que firma esta comunidad autónoma, la primera administración pública en España que obtuvo un préstamo de estas características. En julio de 2017, firmó otro por 240 millones, también con BBVA, para proyectos relacionados con la inclusión social, la formación de colectivos en riesgo de exclusión social, la sanidad o la lucha contra el cambio climático.

Respecto a las empresas privadas, Iberdrola se acaba de convertir en la número uno indiscutible tras firmar el pasado 29 de enero la ampliación de dos créditos sindicados multidivisa por valor de 5.300 millones de euros en la que ha sido la mayor operación de crédito realizada a nivel mundial bajo criterios de sostenibilidad, ya que el diferencial obtenido -27,5 puntos básicos sobre Ibor- está ligado a la reducción de la intensidad de emisiones de Iberdrola. Las condiciones están ligadas al cumplimiento de un indicador sostenible validado por Vigeo Eiris. La eléctrica también es líder en el mercado de emisión de bonos verdes para financiar proyectos sostenibles, con más de 6.000 milllones de euros emitidos en los últimos tres años. Y el pasado noviembre, cerró la primera emisión de bonos híbridos verdes en el Euromercado, por valor de 1.000 millones de euros, para refinanciar inversiones en distintos proyectos renovables de la compañía en Reino Unido.

En cuanto a REE, protagonizó el primer crédito sindicado verde del sector eléctrico. Concedido por BBVA y con un importe de 800 millones de euros, sus condiciones van vinculadas, no sólo al perfil crediticio de la empresa sino que tiene asociado un mecanismo según el cual el margen de la financiación se ajustará dependiendo de la evolución de su rating ESG evaluado también por Vigeo Eiris.

Características de un préstamo verde

Conocidos como green loans, se rigen por Principios de los Bonos Verdes (Green Bond Principles GBP), cuyo objetivo es apoyar a los emisores en la transición de su modelo de negocio hacia una mayor sostenibilidad ambiental a través de proyectos específicos vinculados, por ejemplo, con el cambio climático, el agotamiento de los recursos naturales, la pérdida de biodiversidad y la contaminación del aire, agua o suelo BBVA, líder en España en la concesión de green loans, explica en su página web los cuatro tipos principales:

- Préstamo bilateral (‘green bilateral loan’), con garantía corporativa formalizado entre la compañía y el banco.

- Préstamo sindicado (‘green syndicated loan’), donde un grupo de varios bancos acuden a financiar la operación con la figura de uno de ellos como banco agente medioambiental (green agent).

- Línea de crédito revolving (‘green revolving credit facility’), cuyo objetivo no es financiar proyectos o inversiones verdes pero que sí se basa en criterios medioambientales, sociales y de buen gobierno de la compañía, al depender el tipo de interés aplicable del ESG score otorgado por una agencia medioambiental. Cuanto mayor ESG score, menos intereses pagará la compañía y viceversa.

- Financiación de proyecto (‘green project finance’), basada fundamentalmente en los flujos de caja a largo plazo generados por un proyecto o conjunto de proyectos, y tomando colateralmente como garantía los activos asociados a los proyectos. El elemento diferenciador es que se estructura en base a la predictibilidad a largo plazo de sus flujos de caja en base a negocios regulados o con contratos fijos con sus clientes, proveedores, etc.

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