Finalizado este periodo estival, de merecido descanso, puede ser un buen momento para analizar o reflexionar sobre los hechos relevantes acontecidos y, sobre esa base, hacer planteamientos de futuro a corto, medio y largo plazo
Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y el espectáculo

Estos hechos pueden ser muy diversos: personales, profesionales, estratégicos, políticos, religiosos, de pensamiento terrenal o incluso metafísico. Todos ellos se insertan en las personas de forma distinta y determinan ideas diferentes dando lugar a personalidades variadas según sea el nivel intelectual, social o económico.

Después de esta introducción, más o menos acertada, me gustaría resaltar el hecho más significativo de este verano para los españoles y que no es otro que el atentado de Barcelona. Este atentado contra la libertad y el sentido común debe ser motivo para una reflexión profunda de todos. Me gustaría que estas líneas fueran un pésame sincero para todas las familias de las víctimas y un deseo de restablecimiento para los heridos, con la esperanza de que todos los ciudadanos, en la medida de lo posible, estemos dispuestos a colaborar para evitar actos similares en el futuro.

Esta sociedad laxa que vivimos, sin referencias fiables, navega sin rumbo definido y solemos confundir con facilidad hechos con deseos, expresiones interesadas con objetivos que cumplir y, a veces, usar imprecisiones que valen según el momento que interese. Un ejemplo de ello puede ser confundir la utilización de dos términos lingüísticos similares pero muy diferentes:

Espectacular: adjetivo para describir que un hecho es ostentoso, aparatoso.

Espectáculo: sustantivo que significa función o diversión pública celebrada en un teatro, en un circo, o en cualquier otro edificio o lugar en que se congrega la gente para presenciarla.

Por todo lo anteriormente expuesto, estoy seguro de que los actos celebrados como respuesta a la barbarie mencionada, habrá dado lugar a todo tipo de comentarios. Mi opinión es que el espectáculo vivido solo sirve para dejar en mal lugar a los responsables y a todos aquellos que, sin serlo, pretendían sacar provecho de la desgracia de otras personas.

No es mi idea hacer un análisis detallado del espectáculo vivido, pero si sacar varias conclusiones: 

1.- A la sociedad que vivimos, carente de valores, le interesa lo superficial unido al espectáculo para conseguir los beneficios que los supuestos líderes proclaman para su propio bien y no para la sociedad a la que representan.

2.- La RSC debe ser de obligado cumplimiento para todas las organizaciones que sustentan poder y son las Administraciones Públicas las que teniendo los mayores recursos deben dar ejemplo en su funcionamiento.

3.- Será difícil conseguir objetivos de Responsabilidad Social si no se realizan los estudios necesarios para diferenciar lo importante de lo secundario. Esto requiere contrastar los actos realizados, así como  los resultados obtenidos, de forma independiente, sin intereses partidistas, para corregir o incluso descartar, dichas acciones en próximas ocasiones. 

4.- Nada puede alcanzarse sin conocimiento y, por lo tanto, el esfuerzo necesario para conseguirlo debe ser la pieza clave para cualquier progreso actual o futuro.

5.- El conocimiento debe proporcionar una aplicación práctica clara y fácil de probar, lo que requiere habilidades específicas para cada puesto a desarrollar según sea el grado de responsabilidad que se vaya a ocupar.

Para terminar, me vais a permitir que comente una anécdota sucedida en el siglo pasado pero que puede ser válida para documentar este artículo. Se debatía en Francia cómo establecer lo real entre la materia y la conciencia, sin duda algo difícil de consensuar, lo cual dio lugar a múltiples preguntas que podrían reducirse al siguiente acertijo “¿qué es menos que una cosa y más que una idea?”

Este extraño y difícil acertijo fue formulado al gran filósofo francés Henri Bergson, premio Nobel de literatura en 1927, el cual respondió con una inteligencia y una sencillez propia de su categoría: la imagen.

La respuesta del gran filósofo puede ser la clave de la actuación descrita. Quizá pretendemos definir nuestras actuaciones con imágenes que pueden ser espectaculares, pero eso no da respuesta a los problemas que tenemos actualmente y a los cuales obligatoriamente debemos dar solución.

 

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