El catedrático de la Universidad Jaume I, Domingo García-Marzá, propone la creación de nuevos espacios de participación dentro de la sociedad civil para intentar paliar la falta de credibilidad de las instituciones políticas
La gente se cree la democracia, pero no a sus administraciones

La clausura del VIII Ciclo de Conferencias «La democracia hoy: nuevas tecnologías y transformación social», celebrada la semana pasada contó con la participación de Domingo García-Marzá, catedrático de Ética y comisionado para la Responsabilidad Social universitaria de la Universidad Jaume I. Éste propuso y defendió una nueva concepción de democracia participativa capaz de luchar contra la actual desafección política y recuperar el vigor perdido a través de una democracia de doble vía. 

Durante la conferencia, titulada «Democracia: el poder transformador de la sociedad civil», García-Marzá profundizó en la actual desafección democrática, concretando en qué consiste y cómo se ha producido. Entre otras cosas, señaló que nos encontramos en un momento de colapso por la falta de estima hacia las instituciones políticas. La gente se cree la democracia, le parece deseable, pero no se cree sus administraciones. Estas han perdido su sentido de existir, su credibilidad. 

Posteriormente, García-Marzá reflexionó sobre tres de las propuestas más relevantes que se han ofrecido para intentar salir de esta situación: la neoliberal, que apuesta por más mercado y menos Estado; la conservadora, que opina que las cosas están bien como están y que modificar alguno puede ser contraproducente; y la radical, que entiende que para salir de esta crisis es necesario extender la participación democrática en la sociedad civil, ya que ésta tiene poder transformador de la realidad. En este sentido, el profesor de la UJI apuesta por una salida radical de la crisis a través de la creación de nuevos espacios de participación dentro de la sociedad civil. 

Partiendo de este punto de vista, García-Marzá introdujo en el concepto de sociedad civil a partir de la idea de una democracia de doble vía, entendida ésta como una complementación entre el Estado y la sociedad civil. Para el catedrático, "poder" es la capacidad de definir y satisfacer intereses, de generar sentido, de definir en este caso concreto qué significa democracia. Y ese poder no está en manos del Estado, sino de la sociedad civil. Por ello, es necesario buscar, crear y potenciar espacios públicos en el interior de las instituciones que estén interconectados, que sean inclusivos, que integran todos los grupos de interés, y que velan por el devenir y el cumplimiento de los intereses generales. 

Esta democracia de doble vía permitiría, según García-Marzá, una estructuración institucional de la sociedad civil capaz de recuperar la fuerza inherente a la participación y darse cuenta de su capacidad para actuar.

Imagen CNN

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