Esta es la tesis de Branko Milanović, profesor presidencial visitante del Graduate Center de la City University of New York e investigador sénior de la LIS, que también aboga por alcanzar un capitalismo igualitario en el que la riqueza se distribuya de una forma más equitativa y se dependa menos del estado del bienestar. El acceso garantizado a la educación ya no es la receta mágica contra la desigualdad, aunque hace años en Europa y en los Estados Unidos sí lo era
La receta mágica contra la desigualdad: equilibrar la calidad de la educación

Ahora ya no son tan cruciales los años de educación que un estado puede garantizar, sino conseguir equilibrar la calidad de esa educación, es lo que ha declarado Branko Milanović recientemenete en una nueva sesión del Ciclo “Big Challenges”, titulada “la desigualdad y sus efectos”, que ha reunido al destacado experto en desequilibrio económico mundial en conversación con Javier Solana, presidente de ESADEgeo-Center for Global Economy and Geopolitics.

“Hoy en día, la clase media está en crisis en los países desarrollados y en cambio está en auge en potencias en desarrollo asiáticas, como China o India. A escala política, esto se plantea como una confrontación, lo que nos genera un problema moral”, ha apuntado Javier Solana. En este sentido, Milanović ha destacado que “si interpretáramos el gráfico sobre la distribución de riqueza mundial como si se tratara de un solo país, no sería muy problemático. El problema es que el gráfico es global, y las políticas se toman a escala nacional.”

Hacia un capitalismo igualitario

Milanović ha apuntado a la necesidad de “redefinir los objetivos de las sociedades desde un punto de vista socialdemócrata”, con el objetivo de “conseguir que los distintos tipos de dotaciones económicas sean más equitativas y no haya diferencias tan marcadas entre empresarios y trabajadores”. 

En cuanto a la posibilidad de fiscalizar los impuestos del 1% más rico del mundo a escala global, Milanović ha declarado que “no existe una institución global que pueda regular esto. Son los estados los que tienen la obligación de lidiar con ello, nadie más puede hacerlo.”

La renta básica universal, una distopía

El profesor Milanović no se ha mostrado partidario de establecer renta básica universal para solventar los problemas de la desigualdad “tanto por motivos económicos como ideológicos”. “Económicamente, los estados ya cuentan con salarios básicos garantizados en determinadas condiciones (por ejemplo, en casos de desempleo o de pobreza extrema). La renta básica universal dejaría de ser algo temporal o ligado a una determinada condición, y no creo que eso pudiera ser sostenible. Por otro lado, no me entusiasma la idea de un mundo en el que el trabajo deje de ser una forma de autorrealización para los ciudadanos. Imagino un escenario distópico en el que el 60% de la población no trabajaría y el 10% serían empresarios con un nivel de ingresos altísimo. Desde mi punto de vista, es mejor tener salarios razonables por buenos empleos para mucha gente que tener un porcentaje muy amplio de la población dependiendo de un salario mínimo garantizado y un porcentaje muy bajo con ingresos muy altos”.

África, ¿la nueva Asia?

“Podemos predecir el crecimiento de Asia o de Europa, lo que es muy difícil de predecir es qué pasará con África. ¿Se convertirá África en la nueva Asia? Es una posibilidad. Premios Nobel de economía aseguraron que Asia jamás se desarrollaría, y se ha demostrado que estaban equivocados. Nadie vino venir a China. Nadie vio venir el fin del comunismo.” En cambio, el profesor Milanović ha asegurado, en relación a los problemas derivados de la inmigración en el continente africano, que “creo que no es algo que se vaya a solventar en los próximos 100 años.” “Las políticas migratorias europeas deberían estar pensadas no a 5 años vista, sino a 100 años vista” ha concluido.

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