Dos frases que lo dicen todo: “España es el país que más pactos ha firmado por la Responsabilidad Social y miren cómo hemos salido de la crisis” y “La RSE no avanza, los ciudadanos no se la creen”. Sus autores son el Catedrático de Ética, Domingo García; y uno de los padres políticos de la Responsabilidad Social en España, Ramón Jáuregui. El camino por el que va la RSE no es el correcto. Ambos reconocen algunos logros pero ven necesario un giro que de verdad, y por fin, haga de la RSE lo que se espera de ella
Pautas esenciales para llevar a otro nivel la Responsabilidad Social

El instrumento, que es la RSE, es bueno, lo que falla es su uso. “Se ha conseguido unificar de qué es responsable la empresa, aunque sea para manipular ahora las empresas tienen que hablar de RSE y la Responsabilidad Social se está extendiendo a otras instituciones como la universidad o los medios de comunicación”, estos serían algunos de los logros principales, apunta Domingo García. Las críticas son conocidas y los aludidos deben ser todos, incluida la prensa. Tener bien identificados los problemas es esencial para empoderarla. “En resumidas se podría decir que la han utilizado para maquillar lo que es de justicia, un ejemplo claro: empresas que presumen de voluntariado y luego pagan sueldos miserables a sus trabajadores”, concretó el Catedrático de Ética en la segunda jornada del Atrio de los Gentiles. Olvídense de llevar la Responsabilidad Social en el ADN; incrústensela en el corazón. Tiene que ser un músculo que mueva a toda la empresa de manera cordial y dialogando con todos los grupos de interés, puntualiza.

“Me acerqué a la RSE por mi aspiración ética a una sociedad más digna, pero años después soy muy crítico con ella. Después de hablar tanto de ella, se aprecia como crece la desigualdad, se empobrece la clase media y se devalúan las condiciones salariales”, reconoce recién llegado de Bruselas el eurodiputado socialista Ramón Jáuregui. Son las mismas empresas las que tienen la oportunidad de crear un mundo mejor, pero cambiando la forma de entender la Responsabilidad Social Empresarial y mediante la corresponsabilidad, admite. “Los políticos tenemos también la llave para cambiar cosas que afectan a millones de personas, debemos perseguir el bien común”, algo que no debe ser utópico, es perseguir la igualdad, buscar soluciones a la falta de educación o a la falta de riqueza entre las clases medias. El estado de bienestar se consigue con una fiscalidad progresiva, subraya Jáuregui.

Como era de esperar y participando en un foro titulado “Cultura del encuentro, del diálogo y del Bien Común”, tanto el filósofo como el político acordaron las siguientes pautas o más bien tareas esenciales, porque muchas no se cumplen o se interpretan de distinta manera, en la que debe pivotar la Responsabilidad Social:

- Fiscalidad. Las empresas tienen que pagar sus impuestos debidos en los países en los que operan.

- Se debe de prestar atención a toda la cadena de valor. Independientemente de la subcontratación infinita, todos son empleados.

- El código ético es de vital importancia y valor en cualquier país donde desarrolle su actividad la empresa. Siempre que éste no diga que hay que evitar pagar impuestos.

- El respeto a los derechos humanos es innegociable. Ninguna empresa o filial debería vulnerarlos independientemente del sitio donde desarrolle su actividad.

- Acuerdos sectoriales entre las grandes compañías.

- Crear un código universal de reporting.

- Crear espacios de participación en las instituciones. La sociedad civil tiene que estar representada y participar.

@ignaciocayetan 

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