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El número de personas que viven en situación de pobreza extrema en todo el mundo probablemente bajará a menos del 10% de la población mundial en 2015, según proyecciones del Banco Mundial dadas a conocer esta semana. El Banco utiliza una línea de pobreza internacional actualizada de US$1,90 al día, que tiene en cuenta nueva información sobre las diferencias del costo de vida en los distintos países (los tipos de cambio según la paridad de poder adquisitivo). La nueva línea de pobreza mantiene el poder adquisitivo real de la línea anterior (de US$1,25 al día en precios de 2005) en los países más pobres del mundo. Utilizando esta nueva línea de pobreza (y nuevos datos nacionales sobre los niveles de vida), el Banco Mundial proyecta que la pobreza en el mundo habrá disminuido de 902 millones de personas, es decir, el 12,8 % de la población mundial en 2012, a 702 millones de personas, esto es, el 9,6 % de la población mundial en 2015.

Los datos efectivos sobre la pobreza correspondientes a los países de ingreso bajo presentan considerables lagunas, pero el Banco Mundial, que dio a conocer la información en la víspera de sus Reuniones Anuales en Lima (Perú), basó sus proyecciones actuales en los datos disponibles más recientes.

Jim Yong Kim, presidente del Grupo Banco Mundial, dijo que las continuas e importantes reducciones de la pobreza eran el resultado de las sólidas tasas de crecimiento registradas en los países en desarrollo en los últimos años, las inversiones en la educación y la salud de las personas, y las redes de protección social que ayudaban a evitar que la gente volviera a caer en una situación de pobreza. Advirtió, sin embargo, que debido a la ralentización del crecimiento de la economía mundial, al hecho de que muchas de las personas que siguen siendo pobres en el mundo viven en Estados frágiles y afectados por conflictos, y a la considerable profundidad y amplitud de la pobreza que aún existe, el objetivo de erradicar la pobreza extrema sigue siendo muy ambicioso.

En abril de 2013, nueve meses después de que Kim asumiera la presidencia del Grupo Banco Mundial, la Junta de Gobernadores ratificó dos objetivos: poner fin a la pobreza extrema a más tardar en 2030 e impulsar la prosperidad compartida elevando los ingresos del 40 % más pobre de la población.

Kim señaló que las próximas reducciones de las tasas de pobreza serían el resultado de la adopción de enfoques basados en datos empíricos, tales como: un crecimiento de base amplia que brinde suficientes oportunidades de generación de ingresos; inversión en las perspectivas de desarrollo de las personas mediante el aumento de la cobertura y el mejoramiento de la calidad de la educación, la salud y el saneamiento, y la protección de las personas pobres y vulnerables contra riesgos imprevistos de desempleo, hambre, enfermedad, sequía y otras calamidades. Estas medidas, explicó, también impulsarían considerablemente la prosperidad compartida y aumentarían el bienestar de las personas menos favorecidas de cada país.

“Si adoptamos estas estrategias, el mundo tiene muchas más posibilidades de poner fin a la pobreza extrema a más tardar en 2030 y de mejorar las perspectivas de vida de las familias de bajos ingresos”, dijo Kim.

La pobreza sigue concentrándose en África al sur del Sahara y Asia meridional

En las últimas décadas, tres regiones —Asia oriental y el Pacífico, Asia meridional, y África al sur del Sahara— han representado alrededor del 95 % de la pobreza mundial. Sin embargo, la composición de la pobreza en estas tres regiones ha cambiado drásticamente. En 1990, en Asia oriental se encontraba la mitad de los pobres del mundo, mientras que alrededor del 15 % de ellos vivía en África al sur del Sahara. Según los pronósticos de 2015, esta situación se ha invertido casi totalmente: África al sur del Sahara representa la mitad de los pobres del mundo, mientras que alrededor del 12 % de ellos vive en Asia oriental. La pobreza está disminuyendo en todas las regiones, pero se está agudizando y volviendo más persistente en países afectados por conflictos o que dependen excesivamente de la exportación de productos básicos.

La concentración cada vez mayor de la pobreza mundial en África al sur del Sahara es motivo de gran preocupación. Mientras algunos países africanos han logrado considerables avances en la reducción de la pobreza, la región en su conjunto está a la zaga del resto del mundo en cuanto al ritmo de dicha disminución. La pobreza en África al sur del Sahara bajó de una tasa estimada de 56 % en 1990 a una tasa proyectada de 35 % en 2015. El acelerado crecimiento de la población sigue siendo un factor clave que mitiga los progresos en muchos países—como se muestra en el Informe sobre seguimiento mundial de este año, que se publicará el 8 de octubre.

En sus pronósticos regionales para 2015, el Banco señaló que la pobreza en Asia oriental y el Pacífico bajaría del 7,2 % en 2012 al 4,1 % de su población; en América Latina y el Caribe, del 6,2 % en 2012 al 5,6 %; en Asia meridional, del 18,8 % en 2012 al 13,5 % en 2015, y en África al Sur del Sahara, del 42,6 % en 2012 al 35,2 % en 2015. No se dispone de datos actualizados y fiables sobre la pobreza en Oriente Medio y Norte de África debido a la situación de conflicto y fragilidad en que se encuentran países clave de esa región. 

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