Publicado el

Un tema para reflexionar y para ello el informe "21 horas. Por qué una semana laboral más corta. Una economía como si la gente y el planeta nos importaran puede ayudarnos a todos a prosperar en el siglo XXI" de Jane Franklin y Anna Coote. Según los investigadores una semana laboral «normal» de 21 horas podría ayudar a abordar una serie de problemas urgentes e interrelacionados: exceso de trabajo, desempleo, consumo excesivo, altas emisiones de carbono, bajo bienestar, desigualdades consolidadas, así como la falta de tiempo para vivir de una forma sostenible, preocuparse por los demás, y simplemente disfrutar de la vida.

Veintiuna horas es una cifra que se aproxima a la media de lo que la gente en edad de trabajar en Gran Bretaña pasa en el trabajo remunerado, y es un poco más de lo que de media se pasa en el trabajo no remunerado. Los experimentos llevados a cabo con un número menor de horas de trabajo parecen indicar que, con unas condiciones estables y un salario favorable, esta nueva norma de 21 horas no sólo tendría éxito entre la gente, sino que además podría resultar coherente con la dinámica de una economía sin carbono, indican en el documento.

El planeta, la gente, y los mercados: razones para el cambio

Una semana laboral mucho más corta cambiaría el ritmo de nuestras vidas, reformaría nuestros hábitos y convencionalismos, y alteraría de forma considerable las culturas dominantes de la sociedad occidental. Las razones por las que se proponen las 21 horas semanales se pueden clasificar en tres categorías, que reflejan tres «economías» interdependientes, o fuentes de riqueza, que derivan de los recursos naturales del planeta, de los recursos, bienes y relaciones humanas, inherentes a la vida de cada uno de nosotros, y por último, de los mercados. Estas argumentaciones, apuntan, se basan en la premisa de que debemos reconocer y valorar esas tres economías y asegurarnos de que funcionan a la vez por el bien de una justicia social sostenible.

Problemas de la transición

El cambio propuesto hacia las 21 horas debe ser visto en términos de una transición amplia y gradual hacia una sostenibilidad social, económica y medioambiental. Entre los problemas que probablemente surgirán en el curso de dicha transición se incluye el riesgo de que la pobreza aumente al reducir el poder adquisitivo de aquellos con salarios bajos; pocos puestos de trabajo nuevos ya que la gente que tiene trabajo acepta hacer horas extras; la resistencia del empresariado debido a un aumento de costes y a una falta de aptitudes; la resistencia de los trabajadores y sindicatos debido al impacto sobre los ingresos en todos los niveles; y una oposición política más general que podría surgir, por ejemplo, del paso hacia una puesta en vigor de un número menor de horas.

Condiciones necesarias para abordar los problemas de la transición

En nef se está comenzando a trabajar para desarrollar un nuevo modelo económico que ayude a fraguar una economía de «estado estacionario» y dirigir los problemas de la transición hacia las 21 horas. "Aún hay mucho trabajo por hacer y las sugerencias que exponemos en este informe queremos que sirvan para estimular el debate y la reflexión, más que para ofrecer soluciones definitivas. Nuestras sugerencias se centran en la consecución de menos horas de trabajo, asegurando un salario justo para todos, mejorando las relaciones de género y la calidad de la vida de familia, así como un cambio en las normas y expectativas", afirman los autores.

Descarga aquí el informe "21 horas Por qué una semana laboral más corta Una economía como si la gente y el planeta nos importaran puede ayudarnos a todos a prosperar en el siglo XXI"

* El nef es un centro de investigación-acción independiente que busca y muestra el bienestar económico real.


En este artículo se habla de:
Noticias

¡Comparte este contenido en redes!

Este sitio utiliza cookies de terceros para medir y mejorar su experiencia.
Tu decides si las aceptas o rechazas:
Más información sobre Cookies