Calidad Pascual acaba de presentar su último Informe de Creación de Valor Compartido, donde se detallan los resultados de su actividad durante el año 2014. Cuando este marzo entrevistamos a Francisco Hevia, su director de RC y Comunicación, nos habló de que en esta histórica compañía de alimentación y bebidas no quería una estrategia de responsabilidad empresarial, sino que la empresa tuviera una estrategia responsable. Después de leer su informe, no parece que exagerase.
Sin renunciar al beneficio económico (presentaron una facturación de 720,4 millones de euros, un 2,2% más que en 2013, y un EBITDA de 76,3 millones de euros, un 7,5% superior al de 2013), Calidad Pascual exhibe en su último informe cifras que testimonian su especial interés por cuidar y atender a los impactos económicos, laborales, sociales y medioambientales que genera su actividad de forma ética y responsable.
Más de un 95% de los 2.316 empleados de Calidad Pascual tiene un contrato indefinido y el 100% disfrutan de beneficios sociales, encuadrados en el programa ‘Pascual Contigo’. Además, un 45% se beneficia de medidas de flexibilidad horaria y en la plantilla de la compañía existe un ratio de absentismo laboral de un 3%. La inversión en formación asciende a 450 euros por empleado y año, y desde 2008 Calidad Pascual está certificada como ‘Empresa Familiarmente Responsable’. Los índices de prevención de riesgos laborales en 2014 mejoraron un 40% con referencia a los del año anterior. Su actividad también generó 5.439 empleos indirectos y más de 100 millones de euros en impuestos, tasas y otras contribuciones a las arcas públicas.
Un compromiso con las personas que se hace extensivo a sus proveedores. De las 470 ganaderías que aprovisionan de leche a Calidad Pascual más del 90% colabora con la empresa desde hace 15 años o más. A través de Mocay, su marca de café, Calidad Pascual se aprovisionó de 11 toneladas de café de comercio justo y apoya el programa “Soja española no transgénica” en su política de compras de Vivesoy. El 98% del gasto en compras se destina a proveedores locales, con los que se elabora un ‘Manual de Buenas Prácticas Medioambientales’ para la producción. Además, la compañía colabora con 82 ganaderías en programas de eficiencia productiva comprometidos con la calidad, la rentabilidad y la sensibilidad ambiental.
Precisamente esta sensibilidad vertebra toda la actividad del grupo a través de su Plan de Gestión de Impacto Ambiental, que cubre todas las etapas de la cadena de valor. En 2014 se ha concretado en iniciativas que van desde la renovación de su flota de 600 vehículos comerciales con vehículos propulsados con Gas Licuado del Petróleo y diésel mejorado (que emiten menos partículas y NOX); hasta la optimización del abono mineral empleado en el cultivo de soja y programas de reducción de consumos de agua y peso de los envases (1.000 toneladas menos que en 2010).
Desde 2010, Calidad Pascual ha reducido considerablemente la intensidad por kilogramo/litro envasado de sus consumos, con la reducción de más de un 20% de energía primaria y más de un 18% de agua.
La compañía utiliza 658 millones de envases brik certificados con el sello FSC, que garantiza que su papel procede de bosques gestionados de forma sostenible. Por si todo esto fuera poco, el 99% de la energía eléctrica usada en sus fábricas tiene certificación de origen renovable.
Desarrollo social
En su afán por colaborar activamente en el desarrollo social de las comunidades en las que actúa, Calidad Pascual ha donado en 2014 más de 1.100.000 kilos en productos, por valor de más de un millón de euros, de sus diferentes marcas.
Estas donaciones han ido destinadas, en su mayoría, a 23 Bancos de Alimentos repartidos por toda la geografía española, cuyo objetivo es redistribuir productos alimenticios entre entidades benéficas legalmente reconocidas.
Además de la donación de alimentos, Pascual también colabora con diversas acciones, como la ayuda directa al empleo, a través de Cáritas y su centro de inserción laboral y social, Taller 99; la Fundación Integra e Ilunion. Asimismo, a través del Grupo de Voluntariado participó durante 2014 en 25 actividades dirigidas a colectivos de infancia, tercera edad, personas enfermas, parados y discapacitados, con 28 entidades beneficiarias y casi 300 participantes.
Calidad Pascual, que colabora con el programa NAOS para la prevención de la obesidad infantil, ha puesto en marcha el Movimiento RAP para luchar contra el desperdicio alimentario y organiza distintas actividades y conferencias en torno a la nutrición y la salud a través de su Instituto Tomás Pascual Sanz.
“A las empresas ya no les basta con ser eficaces y estar bien gestionadas. También deben convertirse en referentes sociales”, comenta Tomás Pascual en la introducción al informe. A la luz de los datos que contiene, Calidad Pascual demuestra que esto es una declaración de hechos y no de intenciones.