Oxfam Intermón está organizando un envío de ayuda humanitaria a Nepal, concretamente suministros relacionados con el abastecimiento de agua y saneamiento. La organización incluirá esta carga en el primer avión de la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo) que se espera que salga a principio de semana desde Madrid.
El envío de Oxfam Intermón salió el pasado domingo desde el almacén que la organización tiene en Igualada (Barcelona) y desde allí viajará por tierra hasta el aeropuerto de Barajas (Madrid), donde la AECID tiene previsto fletar un Airbus con cargamento de la ayuda española, tanto del propio Gobierno como de diferentes organizaciones humanitarias, a principios de semana.
Oxfam Intermón, como especialista en agua y saneamiento en emergencias, está centrando la ayuda inmediata para los afectados por el terremoto de Nepal en el envío de suministros relacionados con estas necesidades y en material para dar cobijo a los afectados. El envío consta de depósitos flexibles que permiten almacenar grandes cantidades de agua, puntos de distribución, cubos para que la gente pueda recoger agua y llevarla hasta sus casas, además de placas para construir letrinas de emergencia y plásticos para construir albergues en estos primeros momentos.
“En estos momentos las principales necesidades son el rescate de personas, el suministro de agua, comida y albergue para los afectados. Muchas personas están durmiendo en la calle y tienen miedo. De hecho el Gobierno les ha pedido que no regresen a sus casas ya que desde el primer terremoto ha habido 65 réplicas. La electricidad y el agua están cortadas, por tanto proporcionar agua potable es urgente”, afirma Mariona Miret, responsable de WASH (Agua y Saneamiento Humanitario en sus siglas en inglés) de Oxfam Intermón.
El terremoto golpea un país con unas infraestructuras débiles y altos niveles de pobreza. Shaheen Chughtai, Responsable Humanitario y de Campañas de Oxfam India, asegura que lo que ha ocurrido en Katmandú era un desastre anunciado: “Katmandú era fundamentalmente débil por algo más que su violenta geología. Más de un millón de personas viven allí hacinadas. La mitad de los 28 millones de habitantes de Nepal no tiene acceso a saneamiento y vive por debajo del umbral de la pobreza, una de cada tres personas en condiciones de pobreza severa. Todo eso ya era así antes de este último terremoto. La capacidad de las personas para hacer frente a un desastre de esta magnitud está bastante limitada por la falta de infraestructuras, económicas y sociales, que países más ricos dan por sentado. Miles de nepalís van a necesitar mucha ayuda”.