Las personas en riesgo de exclusión han experimentado un repunte en sus contrataciones superior al general, según se desprende del Servicio Público de Empleo Estatal. Así, las personas con discapacidad registraron un incremento del 19% y los mayores de 45 años también superaron la media general, con un incremento de 17%.
Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco: “los mayores de 45 años han sido uno de los grupos más afectados por la destrucción de empleo, llegando a representar más del 40% de los desempleados. Por pura estadística y con la reactivación de la economía, ahora empiezan a recuperar lo que habían perdido. Las personas con discapacidad, por su parte, también sufrieron de manera evidente y directa los envites de la crisis, pero afortunadamente, y más allá de la ley que les ampara, las empresas empiezan a entender los valores extra que aportan a los equipos de trabajo: esfuerzo, motivación, sacrificio, etc. Todo ello hace que se estén integrando positivamente en la recuperación económica, superando el nivel de contrataciones que registraban antes de la crisis”.
En otras palabras, a raíz de la crisis económica, las empresas están entendiendo que la gestión de la diversidad no es una moda ni un adorno sólo al alcance de las cuentas más saneadas, sino un imperativo que determina la capacidad de la empresa para afrontar nuevos retos y ser más competitiva.