Un profesor de Toronto para la Gestión de la Innovación se dio cuenta analizando el Índice de Desempeño Ambiental (EPI) del vínculo que existe entre los rasgos de personalidad de una nación y sus actitudes ambientales.
Mientras que el Objetivo de Desarrollo del Milenio para garantizar la sostenibilidad del medio ambiente promovía el desarrollo de políticas sostenibles, éstas carecían de métricas relevantes y confiables. Ante esto, el Centro Yale de Derecho Ambiental y Pollíticas (YCELP) y el Centro para la Red Internacional de Información sobre Ciencias de la Tierra (CIESIN) de la Universidad de Columbia se asociaron con el Foro Económico Mundial para elaborar el Índice de Desempeño Ambiental (EPI) de diferentes países.
Este ranking evalúa diferentes variables relacionadas con el medio ambiente de diferentes naciones entre las que se incluyen las relacionadas con la calidad del agua, los bosques, la sostenibilidad de la pesca, etc. Las principales conclusiones del índice de 2014 las podemos encontrar en su página web, sin embargo, cabe destacar como los países ricos producen los niveles más altos de emisiones climáticas pero muchos siguen estando en lo alto de la lista por sus duros compromisos políticos para subsanar este problema. Encontramos, por ejemplo, el caso de Dinamarca, que ha hecho compromisos políticos muy destacables para reducir las emisiones mediante el aumento de la eficiencia y las energías renovables. En el caso de países de ingresos medios como Brasil, India o China, sus emisiones durante la última década van creciendo a medida que lo hace su economía, por eso el índice valora su capacidad para mitigar la velocidad a la que aumentan emisiones.
Resumiendo las conclusiones nos encontramos con que la lista vuelve a ser presidida por Suiza, seguida de Luxemburgo, Australia y Singapur. España se encuentra la séptima con una puntuación de 79,9 sobre 100. Su tendencia de mejora es del 1,82 % en diez años, siendo el indicador con menor puntuación el relacionado con la pesca ( 23,24 puntos) y el más alto el relacionado con el agua superando los 99 puntos.
La relación de las políticas ambientales con la personalidad de la población
Frente a este índice, un investigador canadiense se dio cuenta de la relación existente entre la personalidad de la población y su ubicación en el índice EPI. La hipótesis de Jacob Hirsh, a primera vista algo simple, sostiene que los países con gente abierta, compasiva y amable son también los lugares que cuidan más su medio ambiente. En resumen, que las personas más agradables viven en países más sostenibles.
La investigación de Hirsh se ha centrado en demostrar que se trata de una realidad matemática. Utilizando los datos sobre dos rasgos de personalidad específicos de los ciudadanos de cada país ha sido capaz de predecir con exactitud la puntuación en el índice EPI de un país. Por tanto, cuanto más agradables y abiertos eran los ciudadanos en promedio, la nación en cuestión obtenía un mayor posicionamiento en el Índice de Desempeño Ambiental.