En la representación de la Comisión Europea en España ha tenido lugar este miércoles madrileño la jornada titulada “Nuevas actitudes hacia el consumo: Buenas prácticas en el ámbito de la obsolescencia programada y de consumo colaborativo”, donde expertos sobre esta temática han presentado dos dictámenes del CESE sobre este asunto, han presentado un plan concreto hacia un consumo más sostenible y donde también han evaluado la repercusión del dictamen del CESE sobre obsolescencia programada.
Pilar Farjas, secretaria general de Sanidad y Consumo del Ministerio de Sanidad español, y Carlos Trías Pintó, presidente de la Comisión Consultiva de las Transformaciones Industriales (CCMI) del Comité Económico y Social Europeo (CESE), fueron los encargados de realizar la apertura de este evento. A continuación, se dio paso a las ponencias e intervenciones con los expertos.
“La transición económica: adopción de nuevas pautos de consumo”, fue el encabezado de la primera mesa redonda. Thierry Libaert, miembro del CESE, y Jean-Pierre Haber, delegado del CESE, se centraron en el consumo sostenible, la obsolescencia programada, y la información al consumidor para recuperar la confianza. En este sentido, Pierre Haber destacó que “se debería apoyar más al sector de la reparación y ampliar su cadena”. Asimismo, explicó que luchar contra la obsolescencia programada es “luchar por la calidad del producto”.
En cuanto a la publicidad y la obsolescencia programada, Thierry Libaert afirmó que la primera incide en la segunda, por lo que Pierre Haber añadió que se debería controlar más esta vinculación.
Mario Calderón, director general adjunto de AENOR, trató el etiquetado de productos, sus modalidades y buenas prácticas. En concretó, especificó que la etiqueta energética está teniendo “gran éxito”, y es que, advirtió que la normalización europea en temas de obsolescencia programada “podría jugar un papel relevante”.
Bernardo Hernández Bataller, miembro del CESE, fue el último ponente en intervenir en esta mesa. Su intervención giró en torno al empleo que causará el consumo colaborativo y a su regulación llegando a afirmar que en internet ya hay reglas que regulan. Además, expuso que el consumo colaborativo abarca “cualquier ámbito de la vida” y repercute en el menor consumo de recursos y la durabilidad del producto".
En cuanto a la empresa UBER y su polémica con el gremio del taxi, Hernández Bataller destacó que debido a esta empresa, que proporciona a sus clientes una red de transporte, es cuando más se ha conocido el consumo colaborativo en España. También, aseguró que el crowdfunding necesitaría una regulación.
Por otro lado, Alejandro Salcedo, experto internacional en cuestiones relativas a los consumidores, presentó el estudio «Nuevas actitudes hacia el consumo: Buenas prácticas en el ámbito de la obsolescencia programada y del consumo colaborativo», que se articula en la sostenibilidad, gestión eficiente de la disrupción, corresponsabilidad, resiliencia, downshifting y la nueva economía.
Después del café se celebró la segunda mesa redonda: “Ventajas competitivas de promover las economías locales y circulares”. Los ponentes fueron: Sebastián Reyna, Secretario general de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos de España, Patrick Crasson, asesor en gestión estratégica e innovación, Albert Cañigueral, Representante español de la red OuiShare, y Antonia Fokkema. Responsable del grupo de trabajo Empoderamiento del Consumidor – Estrategia del Consumidor. Comisión Europea, DG SANCO.
Llegar al díalogo entre el colectivo de los taxistas y la empresa UBER, fue el mensaje que quiso transmitir Sesbastian Reyna sin obviar que este consumo colaborativo tiene un presente y futuro de riqueza y creación de empleo. El Secretario general de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos de España, también quiso reflexionar sobre la vinculación de los autónomos con la reparación.
Por su parte, Patrick Crasson, enfatizó en la necesidad de implicar a los consumidores en la creación de productos. Respecto al consumo colaborativo, se aventuró a indicar que es el propio mercado el que se regulará por sí mismo. En este tema, Albert Cañigueral resaltó que: “se pide madurez al consumo colaborativo cuando está en una fase de pubertad”. Además, sugirió apreciar más a quien aporta valor a las empresas de este sector creciente.
Por último, Antonia Fokkema, precisó que: “el consumidor no es tonto, lo que sucede es que a veces no tiene tiempo para elegir un producto con la suficiente información”. También, Fokkema alertó de la base del consumo colaborativo, “no hay que perder de vista los riesgos que conlleva la confianza”.
Antes de la clausura, Thierry Libaert, Jean-Pierre Haber y Bernardo Hernández Bataller presentaron a los asistentes de la Resolución de Madrid.
El cierre de la jornada se llevó a cabo con Olivier De Schutter, profesor de la Universidad de Louvain y el ex-relator Especial de las Naciones Unidas sobre "el derecho a la alimentación", y Manuela López Besteiro, presidenta del V Consejo de Consumidores y Usuarios (CCU).