«No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos».
Albert Einstein.
Nuevo debate en RConversa moderado por Ricard Ruiz de Querol
La máxima de Einstein, que no refería sólo a cuestiones científicas, sigue siendo aplicable para enfrentarse a los problemas de hoy.
Una recomendación habitual para resolver esos problemas es el fomento de la innovación, tanto en el ámbito tecnológico como en el empresarial.
Se añade ahora un tercer tipo de innovación: la innovación social. Un concepto que, según la Unión Europea, hace referencia a cambios en los hábitos de producción y consumo, en los valores, comportamientos, políticas, estrategias, procesos y estructuras de organización de la sociedad. Cambios que no persiguen sólo objetivos económicos, los prioritarios para la mayoría de empresas, sino beneficiar también a la sociedad en general, aumentando su capacidad de respuesta ante los cambios sistémicos necesarios para dejar atrás crisis como las actuales.
¿Por qué la innovación social? Porque el cambio tecnológico no es suficiente por sí solo para generar innovación social. Hay que recordar que el progreso acontecido a raíz de la Revolución Industrial fue tanto o más consecuencia de innovaciones sociales, incluyendo la invención del capitalismo y sus instituciones, que del cambio tecnológico.
Las tecnologías y las empresas han experimentado desde entonces varios ciclos de destrucción creativa. Pero muchas de las estructuras e instituciones nacidas a la estela de la Revolución Industrial apenas han evolucionado. No fueron diseñadas para la sociedad líquida que los móviles y las redes sociales favorecen, y han perdido efectividad.
Recordemos también que en el ámbito de los ordenadores y de Internet, uno de los que más radicalmente se ha transformado, muchas de las innovaciones clave no surgieron de los grandes laboratorios públicos ni privados, sino de la inventiva y la perseverancia de hackers tecnológicostrabajando en las fronteras del sistema.
Postulemos pues por analogía que hacen falta ‘hackers sociales‘ que impulsen innovaciones sociales radicales. Para que éstas alcancen la escala suficiente precisarán de habilidades tecnológicas. Pero necesitarán sobre todo cualidades y habilidades morales muy superiores a las de los típicos hackers tecnológicos. Que, como es patente en el caso de Facebook y otros, acostumbran a tener muy poco de revolucionarios sociales.
Intentaremos ir desgranando y debatiendo estas cuestiones a lo largo del debate. Tened presente que se trasladará también a Twitter con el hashtag #SocialTIC.