Felber no es del tipo de personas de las que pasan desapercibidas. Ni por su físico, ni por su labia y por supuesto tampoco por su Teoría del Bien Común. Este bailarín, escritor, lingüista, practicante de yoga y conferenciante - entre otras cosas - es capaz de hacer el pino en medio de una charla para hacer llegar al público que el mundo está del revés. Defiende la economía del bien común, con valores como la justicia social, la dignidad humana, el medio ambiente… Su filosofía es que “ganar dinero no puede ser el único fin”.
Christian Felber: “ganar dinero no puede ser el único fin”

En la calurosa y soleada mañana de ayer martes, 10 de julio, ha sido uno de los invitados al II encuentro “Sharing Beauty Talks”, organizado por L’Oréal España como colofón a la presentación de su informe de sostenibilidad 2017.

Micrófono en mano, este austríaco ha hecho un repaso por los principios que él considera fundamentales cuando se habla de un consumidor responsable, al que define como alguien “lleno de virtudes nobles”. La pregunta que lanza es ¿qué pasaría si de pronto fuéramos todos consumidores responsables con todas las virtudes? ¿estarían resueltos todos los problemas medioambientales y sociales? “Me temo que no”, dice, “porque la sociedad en la que vivimos es muy compleja y hay más actores”.

También afirma que hablar sólo de consumidor responsable es “incompleto, por mucho que los políticos y los científicos lo defiendan”. El lo complementa con “ciudadano responsable” porque el primero refleja la parte individual y el segundo, la social. Los consumidores influyen en las empresas, los ciudadanos, en los políticos. Además de productores/empresas y políticos, introduce en la imagen más actores: las reglas irrazonables y los lobbies irresponsables, que hacen que haya políticos influenciables.

La economía que sí apuesta por el consumidor responsable es la del bien común “pero también por más cosas, porque tiene una visión no solo de la economía sino del conjunto de la sociedad”. Es una alternativa que además de ofrecer una teoría del cambio, es un movimiento participativo y todos los procesos son democráticos. “El objetivo principal es el bien común de la sociedad, y para ello tenemos que ser transparentes”, afirma, “con valores fundamentales por los que apostamos, y el dinero, el rédito financiero, no debe estar en el centro”. En este punto, Felber recurre a Aristóteles y a su oikonomia, donde el objetivo es el bienestar de las personas, la buena vida, y el dinero solo es un medio para conseguir el fin, pero nunca debe convertirse en el fin “y esto es algo que está ahora en todas las constituciones, incluída la española”, subraya. “Y si es así, deberíamos redefinir el concepto del éxito”, añade. Esto significa cambiar PIB por Producto del Bien Común, Balance Financiero por Balance del Bien Común y Rédito Financiero por Examen del Bien Común.

Confía en que algún día, en las etiquetas de los productos, además del precio, se obligue a publicar la “información ética: quien lo ha fabricado, en qué condiciones laborales, dónde, si la empresa es solidaria o canibalista, cuál es el impacto medioambiental, los impuestos que paga, si financia partidos políticos…” Y se pregunta por qué no son ya obligatorias.

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