Aunque lleva muchos años dedicado a la gestión de las personas, se autodefine un recién aterrizado en la responsabilidad social, lo que le permite sentirse libre para dar su visión un tanto “disruptiva” en un Dirse y es que, en general, “he visto una separación quizá excesiva entre el mundo de la responsabilidad social y el negocio” cuando él piensa que la gran oportunidad está precisamente “en su confluencia, en desarrollar negocios responsables, si eres capaz de ello, y además así se lo haces llegar al ciudadano, tu modelo será de éxito”.
entrevista Joseba Arano

Porque es un convencido de que “en la responsabilidad social hay oportunidades de desarrollo de negocio”. Eso sí, para ello, hay que “hacer una buena escucha de tus grupos de interés, con una actitud abierta”. De ahí, el protagonismo que le da a la iniciativa de Calidad Pascual que ha sido bautizada como Gestión Ética, Responsable y Excelente.

Su experiencia son los recursos humanos o, como Arano prefiere llamarlo, la gestión de las personas. “Me gusto mucho el trabajo con personas porque creo mucho en su capacidad y potencial en el desarrollo de las organizaciones, en trabajar todos de acuerdo por un proyecto compartido”.

Es un apasionado de la gestión de la calidad, donde , de algún modo, se unen la importancia del cliente con “hacer bien las cosas a la primera, con el respeto hacia los demás, con la sistematización y trabajar de una manera orientada siempre a la mejora y creo que son enfoques muy integrales”. Y ahí vuelve a su, digamos, lamento, hacia lo separados que han estado la gestión de las personas, la gestión de la calidad y la gestión de la responsabilidad social “y un reto que tenemos es integrar mejor esos enfoques para que tengan más fuerza, más capacidad de tracción”.

Quizá por eso afirma con contundencia que “queremos potenciar mucho que quien verdaderamente haga responsabilidad social sean todas y cada una de las personas que forman parte de la empresa, incluídos los gestores. Es decir, que la gestión responsable sea la forma en la que trabajamos en Calidad Pascual, no que haya un departamento de RSC como órgano staff a parte del negocio”. De ahí el modelo que llama “maceta” que no es otra cosa sino “crear el terreno apropiado y fertilizarlo para que esos principios de gestión ética, responsable y excelente se incorporen en la forma en cómo hacemos negocio desde la alta dirección, pasando por los mandos intermedios y todos los demás”.

Otro de los grandes retos que tiene ante sí es “alinear perfectamente el corazón de Pascual, su propósito, con todo lo que hacemos, y aquí una parte importante desde luego son nuestras marcas”. Arano cita el propósito de Pascual de ser una empresa líder, referente social, reconocida por la calidad, por la cercanía al consumidor, a los clientes y “tratar de llevar todo eso a nuestra propuesta de valor”.

En este reforzamiento de la responsabilidad social, “queremos poner mucho foco y mucho esfuerzo en que haya coherencia, autenticidad entre lo que somos, lo que hacemos y lo que contamos”. En este punto, otorga el protagonismo a la comunicación, no solo hacia fuera, sino también dentro de la propia organización para “crear ese contexto, implantar esos modelos que nos permitan que todo el equipo directivo, mandos medios y en definitiva todas las personas incorporen esos tres principios de ética, responsabilidad y excelencia: “necesitamos compactarnos en torno a nuestros valores corporativos”.

También considera fundamental “estar siempre en la cabeza de nuestros consumidores y aspiramos no solo a hacerlo en España sino en el ámbito internacional” y para ello “vamos a tener que conseguir que el consumidor perciba que Pascual es una empresa que gestiona su negocio de una manera responsable”. Se trata, en definitiva,  no solo de lograr la admiración sino además “enamorar a los consumidores”.

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