La sostenibilidad empresarial tiene un problema: asume que la empresa seguirá existiendo. Una empresa puede tener una memoria de sostenibilidad impecable, objetivos climáticos ambiciosos y un relato reputacional muy cuidado. Pero si un ciberataque la deja sin operar, un proveedor crítico paraliza su producción o si se produce una crisis de confianza que borra en una semana lo construido durante años, la pregunta es inevitable: ¿era realmente sostenible?