El 29 de noviembre volvemos a las urnas. En las próximas semanas oiremos hablar de vivienda, de impuestos, de pactos… y, probablemente, muy poco de energía.
Creo que es un error. Pocas decisiones van a marcar tanto la próxima legislatura como esta: cuánto de la energía que consumimos queremos que se decida fuera de España. Lo vemos con los pactos y las guerras internacionales: la dependencia energética se nota en la inflación y en el bolsillo del consumidor.