
Los principales referentes mundiales en economía se dan cita estos días en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Ginebra con un objetivo ambicioso: redefinir cómo se mide el progreso económico global. El encuentro se enmarca en la iniciativa Más allá del PIB, que busca responder a una preocupación creciente: el PIB ofrece una visión limitada —y a menudo distorsionada— de los avances reales en sostenibilidad, bienestar y justicia social.
La propuesta cuenta con el respaldo de la UNCTAD y otros organismos de la ONU, y parte de una advertencia clara del Secretario General, António Guterres: la formulación de políticas públicas a escala mundial depende en exceso de un indicador económico que no refleja adecuadamente los retos sociales y ambientales del siglo XXI.
“Cada día vemos las consecuencias de no equilibrar las dimensiones económica, social y medioambiental del desarrollo”, ha señalado Guterres. En este sentido, subrayó que avanzar más allá del PIB es clave para construir un sistema económico que valore aquello que realmente importa: el bienestar de las personas, hoy y en el futuro.
Esta visión es compartida por numerosos economistas de prestigio, que desde hace años cuestionan el peso central del PIB. Según estos expertos, el indicador tiende a premiar actividades que degradan los recursos naturales y generan desigualdad, mientras ignora aquellas que sostienen la vida, refuerzan el tejido social y mejoran la calidad de vida.
“La tensión entre crecimiento económico y bienestar se ha vuelto cada vez más evidente en un contexto marcado por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, el deterioro de los ecosistemas, los conflictos y la inseguridad alimentaria”, advierte el Grupo de Expertos de Alto Nivel en una declaración conjunta.
Las reuniones que se celebran a finales de esta semana en el Palacio de las Naciones constituyen el segundo encuentro presencial del grupo desde su creación en mayo del año pasado. La iniciativa cobró especial impulso tras la firma del Pacto para el Futuro 2024 por parte de los Estados miembros de la ONU, que apuesta por una gobernanza global más inclusiva y eficaz.
En un informe provisional publicado en noviembre, el grupo de expertos defendía que factores como la salud, el capital social o la calidad del medio ambiente no solo mejoran el bienestar colectivo, sino que también son determinantes para una prosperidad económica sostenible a largo plazo.
El documento alerta, además, de una brecha creciente entre lo que los responsables políticos creen que está ocurriendo y la experiencia cotidiana de la ciudadanía. Una distancia que, según el grupo, se explica en gran parte porque el PIB no refleja las condiciones reales de vida.
En los debates participan más de una docena de economistas de reconocido prestigio, entre ellos el premio Nobel Joseph Stiglitz, el economista indio Kaushik Basu y la experta en equidad Nora Lustig.
Uno de los principales cometidos del grupo es elaborar una primera lista de indicadores de desarrollo sostenible, adaptables a cada país pero con aplicación universal. El objetivo es crear un “cuadro de mando” que ayude a los gobiernos a tomar decisiones informadas para avanzar en el cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Además, los expertos trabajarán en recomendaciones para facilitar la adopción de este panel de indicadores y definir prioridades en la recopilación de datos, un paso clave para trasladar estas nuevas métricas del debate académico a las políticas públicas. Según informa Naciones Unidas, junto a la UNCTAD seguirán colaborando en esta iniciativa el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la Oficina Ejecutiva del Secretario General, consolidando así un enfoque más amplio y coherente del desarrollo sostenible a escala global.