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La drástica reducción de la asistencia internacional impulsada por la Administración Trump amenaza con revertir décadas de avances en salud infantil. Según un análisis de Oxfam Intermón, el impacto de estos recortes podría traducirse en una muerte infantil cada cuarenta segundos de aquí a 2030, una cifra que alerta sobre el colapso del sistema global de ayuda.
Un niño podría morir cada 40 segundos por los recortes humanitarios de EE. UU.

Un año después de que la Administración Trump aplicara severos recortes a la ayuda humanitaria y al desarrollo, las consecuencias continúan acumulándose. La congelación de fondos y el posterior cierre de USAID dejaron a millones de personas sin acceso a alimentos, agua potable, atención sanitaria y otros servicios básicos. A ello se sumaron procesos burocráticos desordenados que bloquearon miles de millones de dólares ya aprobados por el Congreso, obligando a suspender o cerrar programas esenciales.

De acuerdo con el análisis de Oxfam Intermón, basado en proyecciones de impacto, existe el riesgo de que para 2030 muera un niño o niña menor de cinco años cada 40 segundos. Estimaciones conservadoras ya apuntaban a que en 2025 podrían producirse unas 200.000 muertes adicionales en este grupo de edad, lo que supondría el primer aumento de la mortalidad infantil en lo que va de siglo.

Aunque la reciente promesa de la Administración Trump de aportar 2.000 millones de dólares a Naciones Unidas para asistencia humanitaria ha sido recibida como un alivio parcial, organizaciones humanitarias advierten de que se trata solo de una fracción de los fondos previamente recortados y de que no hay garantías de nuevas aportaciones.

“Nos quedamos sin palabras ante la magnitud del sufrimiento que estamos presenciando”, señala Abby Maxman, directora ejecutiva de Oxfam América. “Años de progreso se están desmoronando y cada vez más niños y niñas mueren por causas que podrían evitarse”.

Las consecuencias humanas ya son visibles sobre el terreno. Oxfam Intermón recoge testimonios de mujeres y familias empujadas a situaciones extremas tras perder el acceso a ayuda vital, como el trabajo sexual forzado para sobrevivir o embarazos derivados de violencia sexual en contextos de inseguridad, en países como la República Democrática del Congo.

El sistema humanitario internacional, ya sobrecargado, se encuentra al límite. Muchas organizaciones han tenido que cerrar de forma abrupta por falta de recursos. Aunque Oxfam América no recibe financiación del Gobierno estadounidense, sus programas se han visto afectados indirectamente al reducirse o desaparecer los proyectos de socios clave, incluidas agencias de Naciones Unidas.

La situación es especialmente grave en Sudán del Sur, inmerso en una guerra civil y receptor de miles de personas refugiadas del conflicto en el vecino Sudán. El país recibe hoy la menor cantidad de ayuda humanitaria desde su independencia, mientras se propagan enfermedades transmitidas por el agua y el riesgo de hambruna aumenta. “Trabajamos con una fracción de los recursos de años anteriores”, advierte Shabnam Baloch, directora nacional de Oxfam en Sudán del Sur.

En Siria, la suspensión de fondos estadounidenses obligó a reducir drásticamente programas para familias sirias y personas refugiadas de Irak. Sara Savva, directora general adjunta de GOPA-DERD y socia de Oxfam Intermón, explica que para acceder a una exención temporal se exigió cerrar iniciativas educativas y psicosociales, incluidas terapias psicológicas, apoyo a víctimas de violencia de género y ayudas para medicación. “Miles de personas se han quedado sin un respaldo esencial para reconstruir sus vidas tras la guerra”, lamenta.

Un año después de iniciados los recortes, Oxfam Intermón reclama que el Congreso y la Administración estadounidense asuman las consecuencias mortales de estas decisiones y restablezcan la financiación de la ayuda internacional sin condicionantes políticos. La organización asegura que continuará recurriendo a acciones legales, reforzando la cooperación con entidades locales y defendiendo la recuperación de los fondos para garantizar el derecho a la vida y la dignidad de las comunidades más vulnerables.

Datos clave

  • Entre 2024 y 2025, la asistencia humanitaria de EE. UU. cayó de unos 14.100 millones a 6.400 millones de dólares, según la Carnegie Endowment for Peace.

  • Proyecciones de The Lancet (julio de 2025) estiman más de 4,5 millones de muertes infantiles adicionales hasta 2030 asociadas a estos recortes.

  • El IHME y la Fundación Gates calcularon unas 200.000 muertes infantiles extra solo en 2025.

  • Según informa Oxfam Intermón, antes de los recortes masivos el sistema humanitario ya solo cubría el 50 % de las necesidades identificadas por Naciones Unidas, con un déficit global de más de 24.000 millones de dólares.

 

***Oxfam Intermón está pidiendo firmas para defender la ayuda humanitaria. Más información aquí: https://www.oxfamintermon.org/es/firma-derechos-justicia-cooperacion-cambio-climatico

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