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Desde ajustar la calefacción hasta anticipar facturas, las herramientas basadas en inteligencia artificial (IA) se consolidan como aliadas prácticas para afrontar el frío y el aumento del coste de la energía en los hogares más vulnerables.
Cómo usar la IA para gastar menos energía este invierno

Con la llegada del invierno, la pobreza energética vuelve a situarse en el centro del debate social. Mantener una vivienda a una temperatura adecuada sin que la factura energética se dispare sigue siendo un reto para miles de hogares. En este contexto, la inteligencia artificial empieza a ofrecer soluciones sencillas y accesibles que pueden marcar la diferencia en el día a día, especialmente cuando se utilizan de forma informada y responsable.

Lejos de ser una tecnología exclusiva o compleja, muchas de estas herramientas ya están integradas en aplicaciones móviles, asistentes digitales o plataformas gratuitas. Según distintas organizaciones sociales y energéticas, su uso puede contribuir a un consumo más eficiente y a una mejor toma de decisiones en momentos clave del invierno.

Consejos prácticos para usar la IA contra la pobreza energética

1. Optimizar el uso de la calefacción
Existen aplicaciones y termostatos inteligentes que, mediante algoritmos de IA, analizan hábitos de consumo y condiciones meteorológicas para recomendar cuándo encender o apagar la calefacción. Estos sistemas evitan el sobreconsumo y ayudan a mantener el confort térmico con menos gasto.

2. Detectar fugas de energía en el hogar
Algunas herramientas permiten identificar puntos de pérdida de calor —como ventanas mal aisladas o puertas sin burletes— a partir de simples preguntas o imágenes. Con esta información, las familias pueden priorizar pequeñas mejoras de bajo coste que reducen notablemente el consumo energético.

3. Planificar mejor el presupuesto energético
La IA también puede ayudar a prever el importe aproximado de las facturas en función del uso previsto y de los precios de la energía. Esto facilita anticiparse a picos de gasto y tomar decisiones a tiempo, como reducir el consumo en determinadas franjas horarias.

4. Acceder a ayudas y recursos disponibles
Algunos asistentes digitales permiten identificar bonificaciones, tarifas sociales o programas públicos de apoyo a la energía, orientando a las personas usuarias sobre los requisitos y pasos a seguir. Según informan distintas entidades sociales, este tipo de orientación es clave para que las ayudas lleguen a quienes más las necesitan.

5. Aprender hábitos de ahorro personalizados
A diferencia de los consejos genéricos, la IA puede ofrecer recomendaciones adaptadas a cada hogar: desde cómo ventilar en invierno sin perder calor hasta qué electrodomésticos conviene usar en determinados momentos del día.

Expertos y organizaciones advierten de que la inteligencia artificial no sustituye a las políticas públicas necesarias para erradicar la pobreza energética, pero sí puede convertirse en un apoyo complementario valioso. Utilizada con criterios de accesibilidad y justicia social, esta tecnología puede empoderar a los hogares para gestionar mejor su energía y reducir situaciones de vulnerabilidad durante los meses más fríos.

En un invierno marcado por la incertidumbre económica y climática, aprovechar estas herramientas puede ser un primer paso para garantizar algo tan básico como el derecho a un hogar cálido y digno.

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