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La acción climática también se construye desde el territorio

En Guatemala, hablar de acción climática también es hablar de desarrollo. Como en cualquier otro país de Latinoamérica, necesitamos empleo, infraestructura, energía y mejores servicios, pero no a costa del agua, nuestros bosques y las condiciones que sostienen la vida y la producción en nuestros países. El reto de los próximos años será conciliar esas necesidades. No es simple: hay y habrá decisiones difíciles y debemos asumirlas con responsabilidad.

En la comunicación dentro del sector minero en el país, esta discusión no es abstracta y está en nuestro día a día, está presente cuando hablamos de inversión y desarrollo, pero también cuando abordamos los impactos, las preocupaciones que un comunitario tiene sobre un río o el bosque y las responsabilidades que una operación conlleva. Esa cercanía me ha convencido de algo: la acción climática requiere mayor capacidad de gestión, una conversación más honesta y la participación de quienes viven las posibles consecuencias del cambio de su entorno.

Una prioridad, es incorporar el clima a la forma en que se deciden y se asignan los recursos. En una empresa, esto significa revisar y medir cómo se utiliza la electricidad y el agua, cómo gestionamos los impactos y qué inversiones se necesitan para mejorar. En la gestión pública, supone considerar estos criterios al planificar infraestructura, servicios y uso del suelo. Los compromisos adquieren valor cuando tienen responsables, presupuesto y resultados que puedan comprobarse, y que sean reales.

También es necesario considerar dar espacio a la adaptación. En Guatemala, la conversación debe incluir cómo proteger las fuentes de agua, preparar a las comunidades frente a emergencias y fortalecer la capacidad de los municipios para responder. Necesitamos una agenda climática que pueda reconocer tanto una inversión industrial para reducir emisiones, como el trabajo local de la comunidad para cuidar la cuenca de un río. Son esfuerzos de distinta escala, pero que necesitan encontrarse en la planificación.

Desde la minería, tenemos una responsabilidad particular en esta conversación. La demanda de minerales vinculados con la transición energética exige discutir cómo se producen y en qué condiciones. Su utilidad no releva a ninguna operación de gestionar sus propios impactos, respetar los derechos humanos y rendir cuentas claras. En mi opinión, el sector debe estar dispuesto a explicar sus decisiones y aceptar preguntas difíciles. La credibilidad depende de la coherencia entre lo que se promete y lo que las personas ven en la realidad.

Aquí encuentro uno de los principales desafíos desde mi área. Los que nos dedicamos a la comunicación debemos ayudar a que la información se comprenda y pueda discutirse. Eso requiere explicar los datos, reconocer sus límites y ser precisos sobre los avances y lo que sigue pendiente. También requiere escuchar a quienes tienen una lectura distinta de la nuestra, sin interpretar cada cuestionamiento como una confrontación.

La participación merece especial atención. Una comunidad debe tener la posibilidad de comprender cómo una decisión puede afectar su vida, expresar sus preocupaciones y recibir respuestas. Para que ese intercambio sea útil, debe ocurrir a tiempo y en condiciones que permitan participar. Los mecanismos de diálogo y de atención de quejas pueden aportar mucho si tienen seguimiento, capacidad de respuesta y se mantienen durante el tiempo.

En los próximos años, debemos ver la agenda climática reflejada en las decisiones cotidianas del país: en lo que financiamos, en la manera de producir, en los lugares donde construimos y en el cuidado de los recursos que compartimos. Para lograrlo no bastan los compromisos generales. Hacen falta instituciones capaces, empresas responsables y espacios de colaboración donde sea posible abordar los desacuerdos con información y respeto.

Como guatemalteco, quiero contribuir a esa conversación desde la responsabilidad que me corresponde. Aspiro a que podamos hablar de desarrollo con mayor claridad sobre sus costos, sus beneficios y las condiciones que debemos exigir para sostenerlo. Ahí veo una oportunidad concreta para avanzar en la acción climática.

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Opinión#CambioClimatico26

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