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Innovar y trascender

El Día Internacional contra el Cambio Climático nos empuja a evaluar dónde debemos poner el foco en los próximos años. Si observamos el reto desde la industria, la respuesta exige una revisión estructural de nuestro tejido productivo para reducir de manera drástica nuestra huella. En este camino, el punto de partida innegociable debe ser lo que llamamos la excelencia dual. Ningún modelo de negocio tiene futuro si su desarrollo no contempla el impacto sobre los límites del planeta ni adopta decisiones estratégicas para desacoplar el crecimiento del consumo de recursos y combustibles fósiles.

Nos enfrentamos a retos de gran magnitud y, desde L’Oréal Groupe, ya hemos dado pasos determinantes en este camino. En el plano operativo, hemos logrado que el 100% de nuestras fábricas, centros logísticos y tiendas operadas funcionen con energía 100% renovable en 2025. Al mismo tiempo, asumimos que la realidad actual nos obliga a actuar también en materia de adaptación y, por ello, establecimos un fondo de emergencia climática que, lamentablemente, ya hemos tenido que activar en dos ocasiones en España. Junto a estas medidas, situamos la tecnología y la inteligencia artificial como palancas estratégicas de transformación. A través de nuestro proyecto L’AcceleratOr, invertimos 100 millones de euros en cinco años para responder a siete grandes desafíos con soluciones reales y escalables.

Concretamente, dentro del sector de la belleza y el cuidado personal, gran parte de esta batalla climática se libra desde el diseño y en la elección de materiales. La acción más efectiva es aquella que ocurre mucho antes de que un producto llegue al mercado. Repensar los envases, aligerar su peso e incorporar componentes reciclados o de origen biológico certificado exige transformar procesos clave a lo largo de la cadena de valor. Para que el sector avance, la innovación debe convertirse en el motor de las decisiones operativas, impulsada por inversiones valientes que permitan desarrollar nuevas fórmulas, envases y modelos logísticos.

Este es el enfoque que articulamos a través de nuestras iniciativas globales de ecodiseño y de nuestro programa L’Oréal for the Future, con el que nos hemos fijado como meta global que, para 2030, el 50% de los materiales de los envases procedan de fuentes recicladas o de origen biológico certificado y reducir un 20% la intensidad del packaging. Son algunos de los pasos necesarios en la industria para desvincular el crecimiento de la extracción de recursos finitos y reducir de forma tangible el impacto ambiental.

Sin embargo, todo el esfuerzo de reingeniería industrial corre el riesgo de quedarse a medias si no logramos que cruce la puerta de los hogares. Aquí reside, a mi juicio, la prioridad más compleja y a la vez más ilusionante para los próximos años. El liderazgo corporativo tiene la obligación de allanarle el camino a las personas. Pedimos a la sociedad la adopción de pautas de consumo de menor impacto en el entorno, pero a menudo se encuentran con barreras prácticas en su día a día.

Los estudios nos muestran una brecha de intención que da mucho que pensar. Según datos de Kantar, aunque un 84% de las personas desea tomar decisiones de compra sostenibles, más de un 40% frena su intención por falta de visibilidad en los puntos de venta o por dudas sobre su funcionamiento.

Acortar esa distancia entre lo que la gente quiere hacer y lo que finalmente acaba comprando es una responsabilidad directa de las marcas. Tenemos que diseñar alternativas que sean intuitivas, atractivas y accesibles. La adaptación tecnológica de las plantas de fabricación del Grupo ha permitido expandir notablemente la disponibilidad de formatos recargables, demostrando la viabilidad de operar a escala bajo criterios de economía circular. De hecho, las opciones recargables se han cuatriplicado en 3 años pasando de 99 referencias a 366 en todas las categorías de producto.

Pero la tecnología por sí sola no basta. Las compañías debemos usar nuestro altavoz para hacer pedagogía y acompañar al ciudadano en esta transición. Iniciativas como la campaña #ÚneteAlMovimientoRefill nacen con ese propósito divulgativo y multiplicador, buscando visibilizar en los puntos de venta que incorporar el formato de recarga pueda ser una alternativa sencilla e integrada con naturalidad en nuestra rutina de cuidado personal.

Las prioridades de la acción climática para el futuro inmediato están claras. Pasan por asumir el coste y la complejidad de revisar nuestros modelos de producción, al mismo tiempo que eliminamos las fricciones para el consumidor. La innovación real y transformadora será aquella que consiga que reducir nuestro impacto deje de ser un esfuerzo extraordinario para convertirse, simplemente, en la opción más fácil y natural.

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Opinión#CambioClimatico26

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