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Según informó ONU Cambio Climático, el responsable ejecutivo de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), Simon Stiell, defendió que acelerar la transición energética ya no es solo una cuestión climática, sino una estrategia clave para reforzar la seguridad nacional y reducir la exposición a las crisis geopolíticas. En ese contexto, destacó el papel de España como uno de los países que mejor ha amortiguado los efectos de la actual volatilidad energética gracias al desarrollo de las energías renovables.
La energía renovable, el mejor escudo frente a las crisis

La creciente inestabilidad internacional vuelve a poner de manifiesto la estrecha relación entre energía, economía y seguridad. En un escenario marcado por la escalada del conflicto con Irán y sus consecuencias sobre los mercados internacionales del petróleo y el gas, Naciones Unidas considera que acelerar la descarbonización constituye una herramienta esencial para proteger a los países frente a futuras crisis.

Durante un acto organizado por la Presidencia de la Asamblea General de Naciones Unidas, el secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, Simon Stiell, subrayó que la transición hacia fuentes de energía limpias debe entenderse como una prioridad estratégica, además de una respuesta al cambio climático.

Según explicó el responsable de la ONU, los países que han apostado con mayor decisión por las energías renovables están afrontando con mayor resiliencia las turbulencias derivadas del actual contexto geopolítico. Entre ellos citó expresamente a España y Pakistán como ejemplos de economías que han logrado reducir parte de su exposición a la volatilidad de los combustibles fósiles.

Stiell aseguró que el conflicto ha tenido un elevado coste humano y, al mismo tiempo, ha tensionado los mercados energéticos internacionales, provocando un incremento de los precios que afecta a miles de millones de personas. En ese contexto, defendió que "la energía limpia es energía segura", al considerar que disminuye la dependencia de suministros externos sujetos a conflictos internacionales.

Según informó ONU Cambio Climático, el responsable del organismo advirtió de que la actual situación evidencia los riesgos de mantener una elevada dependencia del carbón, el petróleo y el gas.

En su intervención señaló que un sistema energético basado en estos recursos incrementa la incertidumbre económica, eleva los costes para consumidores y empresas y aumenta la exposición de los países a conflictos internacionales que escapan a su control. La actual crisis en Oriente Medio vuelve a mostrar cómo cualquier alteración en el suministro mundial de combustibles fósiles repercute de forma inmediata sobre los precios de la energía y sobre la estabilidad económica de numerosos Estados importadores.

El impacto sobre la alimentación agrava la crisis climática

El máximo responsable de ONU Cambio Climático alertó además de que el mundo afronta una combinación especialmente preocupante de amenazas derivadas de los conflictos armados, las dificultades económicas y el agravamiento del cambio climático.

Esta convergencia de factores, explicó, está afectando de forma directa a la seguridad alimentaria mundial. A ello se suman las consecuencias de un fenómeno de El Niño intensificado por el calentamiento global y las dificultades para acceder a fertilizantes, circunstancias que presionan al alza los precios de los alimentos y agravan el riesgo de hambre para las poblaciones más vulnerables. Frente a este escenario, Simon Stiell recordó los compromisos internacionales alcanzados en las negociaciones climáticas para triplicar la capacidad mundial de energías renovables y duplicar la eficiencia energética antes de que finalice esta década.

No obstante, insistió en que el ritmo actual resulta insuficiente y reclamó una transición más rápida para responder a la evidencia científica, más justa para que ningún territorio quede atrás y más equitativa con las regiones cuya economía continúa dependiendo de los combustibles fósiles.

El responsable de la ONU también dirigió un llamamiento específico a la industria tecnológica, reclamando que las empresas dedicadas al desarrollo de inteligencia artificial incrementen significativamente la eficiencia energética de sus infraestructuras y abastezcan todos sus centros de datos con electricidad procedente de fuentes renovables antes de 2030.

Más financiación para impulsar una transición global

Según trasladó ONU Cambio Climático, otra de las prioridades planteadas por Stiell pasa por reforzar la cooperación internacional.

En este sentido, instó a los países desarrollados a cumplir el compromiso de movilizar 300.000 millones de dólares anuales hasta 2035 para financiar la adaptación al cambio climático en los países más vulnerables.

Asimismo, pidió a los bancos multilaterales de desarrollo que incrementen su capacidad para atraer inversión privada hacia las economías en desarrollo, donde el elevado riesgo financiero continúa dificultando la llegada de capital para proyectos de transición energética.

Como conclusión, Stiell insistió en que los acontecimientos internacionales están demostrando que acelerar el abandono de los combustibles fósiles no solo contribuye a frenar la crisis climática, sino que fortalece la seguridad energética, reduce la vulnerabilidad económica y aumenta la capacidad de los países para afrontar un contexto geopolítico cada vez más incierto.

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