
Las comunidades energéticas siguen consolidándose en España como una de las fórmulas más relevantes para avanzar hacia una transición energética más participativa y descentralizada. Según el III Informe de Indicadores de Comunidades Energéticas, elaborado por el Observatorio Energía Común —impulsado por ECODES junto a Redeia y con apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico—, actualmente existen 837 iniciativas activas en el país, lo que supone un incremento del 27% respecto al año anterior.
El informe, presentado en Madrid, refleja la expansión de un modelo que combina generación renovable, participación ciudadana e impacto territorial. En total, se han identificado 182 nuevas comunidades energéticas en el último año, un crecimiento que evidencia la creciente implantación de estas estructuras en municipios y barrios de todo el territorio español.
Según los datos del estudio, uno de cada diez municipios españoles cuenta ya con alguna comunidad energética. Cataluña, Comunitat Valenciana, País Vasco y Navarra concentran el mayor número de iniciativas, aunque el informe también destaca el avance registrado en Asturias, Canarias y Extremadura.
El Observatorio Energía Común subraya además el papel clave que han tenido las Oficinas de Transformación Comunitaria (OTC) en la expansión del modelo. La mitad de las comunidades energéticas existentes se han constituido en los dos últimos años, coincidiendo con el despliegue de estas oficinas de acompañamiento y dinamización territorial.
El autoconsumo colectivo continúa siendo la principal actividad de estas iniciativas, aunque cada vez son más los proyectos vinculados a movilidad sostenible, almacenamiento energético o rehabilitación de viviendas. El informe señala que el 27% de las comunidades analizadas dispone ya de instalaciones de autoconsumo colectivo operativas, mientras que muchas otras se encuentran aún en fases de tramitación o desarrollo.
Uno de los aspectos más destacados del estudio es el impacto social de estas organizaciones. Más de la mitad de las comunidades energéticas analizadas —el 51%— ya desarrolla o prevé impulsar medidas específicas para combatir la pobreza energética, reforzando así su papel como herramienta de cohesión social y apoyo a los hogares más vulnerables.
Durante la presentación del informe, la directora de Desarrollo Sostenible de Redeia, Laura Quintana, afirmó que las comunidades energéticas “se consolidan como una herramienta real y positiva de transformación”, destacando su capacidad para acelerar la transición energética mediante la participación activa de la ciudadanía.
Por su parte, Juan Ortiz, director general de ECODES, defendió que estas iniciativas demuestran que “la transición energética puede construirse desde el territorio y con la ciudadanía en el centro”, aunque advirtió de la necesidad de reducir barreras administrativas y regulatorias para facilitar el desarrollo de más proyectos.
El estudio también recoge avances en igualdad dentro de las estructuras de gobernanza de estas organizaciones. Actualmente, una de cada tres personas que forman parte de juntas directivas o consejos rectores de comunidades energéticas son mujeres, un dato que apunta hacia una mayor participación femenina en espacios de decisión vinculados a la energía.
Según recoge el informe del Observatorio Energía Común, las comunidades energéticas se están consolidando como uno de los actores emergentes más transformadores del ecosistema energético español, al combinar renovables, participación ciudadana y beneficios sociales en el ámbito local.