“Son duendes de la tierra y de las montañas. La imaginación popular los ve como enanos barbudos, de rasgos toscos y grotescos; usan ropa ajustada de color pardo y capuchas monásticas (...) tienen la misión de custodiar tesoros ocultos”, nos cuenta Jorge Luis Borges en su “Libro de los seres imaginarios”, un prodigio de imaginación, fantasía y frescura tan necesarias hoy como ayer, imprescindibles siempre...