En el corazón del Darién, donde hace apenas una década solo reinaba el silencio —y el miedo—, hoy brota una nueva economía. Biofílmica, una empresa de biotecnología, paga a comunidades locales por recolectar plantas medicinales asistidas por inteligencia artificial. Han descubierto tres moléculas con potencial anticancerígeno y creado 1.200 empleos en territorios antes dominados por el narcotráfico. Una postal del futuro: Latinoamérica como reserva ecológica y laboratorio social del planeta.