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La movilidad eléctrica recupera impulso en un escenario marcado por la incertidumbre económica y energética. Las ventas mundiales de coches eléctricos crecieron un 35% en el segundo trimestre de 2026 respecto a los tres primeros meses del año y alcanzaron cifras récord en 50 países, según el informe Electric Car Markets in a Time of Uncertainty de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). El organismo eleva ahora su previsión y estima que estos vehículos representarán el 29% de todas las ventas de automóviles a escala global este año.
El coche eléctrico pisa el acelerador

El mercado mundial del automóvil atraviesa un periodo complejo, pero la electrificación continúa ganando terreno. La volatilidad de los precios de los combustibles provocada por la crisis energética derivada de la guerra en Oriente Medio ha vuelto a poner en primer plano la vulnerabilidad de un modelo de transporte estrechamente dependiente del petróleo.

Así lo refleja la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en su nuevo informe Electric Car Markets in a Time of Uncertainty, que actualiza el análisis publicado en mayo en el Global EV Outlook 2026 e incorpora los últimos datos disponibles sobre el comportamiento del mercado durante la primera mitad de este año.

El contexto general ha sido desfavorable para el sector. Entre enero y junio, las ventas mundiales de automóviles disminuyeron alrededor de un 5% interanual, lastradas por la caída de las compras en China y Estados Unidos, los dos mayores mercados del planeta. Las presiones económicas, el encarecimiento de los combustibles y los cambios en las políticas públicas se encuentran entre los factores que explican este retroceso.

Los vehículos eléctricos tampoco fueron ajenos inicialmente a esta tendencia. Sus ventas globales descendieron durante el primer trimestre, principalmente por la evolución de China y Estados Unidos. Sin embargo, el escenario cambió con fuerza durante los tres meses siguientes.

Según la AIE, las ventas de coches eléctricos aumentaron un 35% en el segundo trimestre respecto al primero y alcanzaron niveles récord en 50 países. Australia, Brasil, India, Corea y Vietnam, todos ellos mercados relevantes para la movilidad eléctrica, registraron aproximadamente el doble de ventas entre marzo y junio que durante el mismo periodo de 2025.

La expansión, además, no se limita a unos pocos países. Más de 90 mercados contabilizaron un crecimiento interanual de las ventas de vehículos eléctricos durante los seis primeros meses de 2026.

Casi tres de cada diez coches vendidos serán eléctricos

El repunte registrado desde abril, unido a nuevas medidas de apoyo y a la continuidad de políticas ya existentes en mercados como Europa, América Latina y el Sudeste Asiático, ha llevado a la AIE a revisar al alza sus previsiones.

El organismo calcula ahora que los vehículos eléctricos alcanzarán el 29% de las ventas mundiales de automóviles en 2026, un punto porcentual por encima de la estimación incluida en el Global EV Outlook 2026 publicado en mayo.

La evolución adquiere especial relevancia desde una perspectiva energética. Los vehículos de carretera concentran cerca de la mitad del consumo mundial de petróleo, lo que convierte al transporte en uno de los sectores más expuestos a las fluctuaciones del precio de los combustibles y a posibles interrupciones del suministro.

Esta dependencia resulta especialmente significativa para aquellas regiones que necesitan importar importantes cantidades de petróleo procedente de Oriente Medio. En este contexto, el informe señala que las respuestas de gobiernos e industria ante la actual crisis energética, especialmente las relacionadas con el vehículo eléctrico, podrían acelerar una transformación de la industria automovilística mundial que ya estaba en marcha.

China se frena, pero mantiene su liderazgo eléctrico

Uno de los principales elementos de incertidumbre procede precisamente de China. La debilidad de su mercado automovilístico condicionará el crecimiento global de los vehículos eléctricos durante el conjunto de 2026.

Por primera vez en esta década, la AIE prevé que las ventas de coches eléctricos en China se mantengan prácticamente estancadas respecto al año anterior. Sin embargo, su peso dentro del mercado nacional seguirá alcanzando máximos históricos: más del 60% de todos los automóviles vendidos en el país serán eléctricos.

Al mismo tiempo, las exportaciones chinas abren la posibilidad de que las ventas mundiales terminen creciendo por encima de las actuales previsiones. Durante el primer semestre de 2026, China exportó casi tantos vehículos eléctricos como durante todo 2025.

La AIE estima que solo alrededor de dos tercios de esos automóviles ya han sido vendidos. Si se suman las unidades exportadas y todavía sin comercializar de meses anteriores, existe un volumen superior a un millón de coches eléctricos disponibles para su venta en los mercados internacionales.

La competencia global entra en una nueva etapa

La expansión de la movilidad eléctrica también está modificando el equilibrio de fuerzas dentro de la industria. Los fabricantes chinos han conseguido una posición especialmente competitiva en este segmento y el crecimiento de sus ventas incrementará la presión sobre las compañías automovilísticas tradicionales.

El fenómeno resulta particularmente visible en los mercados emergentes, donde las importaciones de vehículos eléctricos fabricados en China continúan creciendo rápidamente, según recoge la AIE. El nuevo análisis profundiza así en algunas de las tendencias abordadas recientemente por el organismo en su publicación What Next for the Global Car Industry.

El peso de estos mercados será decisivo para determinar quién liderará la industria del automóvil durante los próximos años. China y otras economías emergentes concentrarán alrededor del 60% de la demanda mundial de automóviles durante la próxima década.

En un escenario atravesado por la volatilidad energética, los cambios regulatorios y una competencia industrial cada vez mayor, los últimos datos muestran que la electrificación sigue avanzando incluso cuando el mercado global del automóvil pierde impulso. La evolución de 2026 apunta así a una transformación que no solo afecta a la tecnología de los vehículos, sino también a la dependencia del petróleo y al mapa mundial de la industria automovilística.

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