Muchas empresas de envergadura internacional se preocupan por mostrarse como socialmente responsable, mediante lindos eventos y proyectos de RSE, gastan dinero en publicidad, pero descuidan o no se preocupan de una parte esencial: sus empleados.
Adriana Orsi
Millones de mujeres transcurren sus días en trabajos que en pleno siglo XXI casi no tienen derechos laborales, en donde están aisladas, y que son “puertas adentro” invisibles para la sociedad. Son las llamadas “trabajadoras domésticas”. Una prestigiosa organización americana, Wiego, describe así su situación: “trabajan largas jornadas por una paga mísera, generalmente no tienen prestaciones laborales como seguro médico, pensión para el retiro o tiempo pagado por maternidad…las leyes de protección son frecuentemente ignoradas por los patrones y no son ejercidas por las autoridades…aquellas que viven en la casa de sus patrones dependen totalmente de la buena o mala voluntad de sus jefes”.
Bernardo Kliksberg
El proyecto Rivasecópolis, liderado por el ayuntamiento, trata de movilizar a ciudadanos y empresas para que asuman su huella ecológica. Han centrado la actuación en tres ejes: la creación de un centro científico empresarial dedicado al agua y la energía, la generación de la Agencia Local de la Energía –como servicio de información al ciudadano–, y la información y participación ciudadana a través de la Semana de la Sostenibilidad, y se han fijado un ambicioso objetivo: reducir un 50% sus emisiones para 2020 y lograr ser neutra en carbono para 2030.
Los clientes de BBVA han compartido 20 millones de minutos con los directores de las más de 3.000 oficinas que el banco tiene en España a través de la web www.aprovechatubanco.es , el sitio lanzado por la entidad para servir de punto de encuentro.
El grupo de empresas que integran LBG España (London Benchmarking Group), que está desarrollando un modelo de gestión y comunicación de sus iniciativas sociales en la comunidad, invirtió en 2009 más de 328 millones de euros en diferentes proyectos.