El próximo 8 de septiembre se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Alfabetización, que este año presta especial atención a la relación entre la alfabetización y la paz.
La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es un concepto que cuesta implantar en las empresas y en las entidades públicas y privadas porque no se ha construido de abajo hacia arriba. Se ha planteado como una herramienta de comunicación, como un paraguas que cubra una serie de actividades diversas relacionadas con el entorno, pero todas ellas prescindibles si la coyuntura o la crisis aprieta en su más amplio sentido.Si en algún momento podemos ver con más claridad dónde ejercemos una mayor y continua presión democrática, hoy es ese momento. Las estructuras democráticas, que nunca terminaron de serlo, se van quedando huecas por momentos. El golpe de estado financiero que se va a dar en España con el cambio constitucional, sin atender ni escuchar la voz del pueblo, es clara muestra. Las urnas se quedan pequeñas para dar espacio a las necesidades de la sociedad. El juego de los partidos, gestionado como oligopolio a la luz pública, nos lleva a ver con más claridad que nuestro mayor poder, frente a un sistema como el actual, está en el consumo.
Todos los días tomamos decisiones que tienen una afección sobre muchos terceros, son votos continuos de aprobación o reprobación a las actitudes que las empresas, y los gobiernos que lo permiten, tienen en relación a sus responsabilidades en todos los frentes: económicos, sociales y medioambientales. Nuestras decisiones como consumidores no pueden ser manipuladas una vez han sido ejercidas. El castigo del consumidor a cualquier compañía tiene repercusiones directas y claras sobre sus resultados.
Una vez organicé un seminario que sólo tenía una norma: estaba prohibido usar la palabra globalización. ¿Por qué? Pues porque vale la pena preguntarse, siempre que alguien la usa, si está diciendo algo inteligible. La palabra globalización, cuando escribo estas líneas, reporta en Google 1.380.000 resultados en catalán, 18.200.000 en castellano, y 41.100.000 en inglés. 17.318 resultados en Amazon. 26.842 en la Web of Knowledge. Y así podríamos seguir.
Gracias a la Ley de California, las empresas textiles que hagan negocios en este estado ahora estarán obligadas por ley a divulgar su cadena de suministro, lo que añade otra dimensión a la responsabilidad de los fabricantes.
El grupo mexicano Carso ha sido excluido del portfolio del Fondo Noruego de Pensiones por sus inversiones en la industria del tabaco de acuerdo con las directrices marcadas por el Consejo Ético del mismo.
El próximo sábado 10 de septiembre se celebra en Madrid la V Marcha por la Visibilidad de las Personas con Diversidad Funcional organizada por el Foro de Vida Independiente y Divertad.
La respuesta a esta pregunta depende de quién la responda. Los que trabajan en el tema de Derechos Humanos desde el sector público, dirán que es obvio de que sí. Los que trabajan en las empresas, posiblemente digan que no. El problema es en gran medida un problema de comunicación y falta de conocimiento del amplio espectro cubierto por los derechos humanos.
Según la Cumbre del Microcrédito de 1997, los microcréditos son “programas de concesión de pequeños créditos a los más necesitados de entre los pobres para que éstos puedan poner en marcha pequeños negocios que generen ingresos con los que mejorar su nivel de vida y el de sus familias”. El beneficiario del microcrédito es pues una persona que carece de las suficientes garantías desde un punto de vista bancario convencional y que se encuentra excluido del círculo financiero y por lo tanto de la actual estructura social.
Y el cabreo va en aumento. Y la indignación se va traduciendo en hostilidad. Y l@s polític@s se dedican a nadar y guardar la ropa. Y los días van pasando. Y el veranito se ha acabado...