En el mundo las niñas siguen estando discriminadas negativamente en todos los niveles educativos. El 53% de los 67 millones de menores aún sin escolarizar son niñas. Además, 1 de cada 4 mujeres no es capaz de leer ni escribir.
Más de dos de cada tres europeos consideran que el cambio climático es un problema muy grave, y casi el 80 % opina que tomar medidas para combatirlo puede relanzar la economía y la creación de empleo. Son algunos de los principales resultados de un reciente Eurobarómetro publicado por la Comisión Europea.
El tema de los medios de comunicación y su incidencia en la RSE es un tema bastante complejo de abordar, primero por el rol como comunicador y difusor de la RSE y otro por su rol como organización. Por lo cual, tendrían una doble responsabilidad: una, la de informar de manera ética y veraz y otra, la de ser responsable como organización lo cual incluye por supuesto la primera.
Impresionante el linchamiento público, cínico y mediático a María Dolores Amorós, ex Directora General de la CAM. En noticias, blogs, y redes sociales, la campaña de injurias que está teniendo que soportar esta notable profesional, tras una vida de entrega a Caja Mediterráneo, y una decisión durísima al aceptar la dirección general cuando ya era inminente la decisión de intervenir la Entidad por el Banco de España, es, cuando menos, un acto de irresponsabilidad humana, injusta, social e hipócrita muy condenable.
Una de las consecuencias de la actual crisis económica para la causa de la sostenibilidad ha sido una revisión de la premisa de la autorregulación como principio rector de la RSE. Desde el sector bancario pasando por el gobierno corporativo hasta los estándares para las empresas multinacionales, se ha producido un cuestionamiento claro del marco autorregulador de la RSE en sus múltiples dimensiones.
¿No querría usted saber en qué se invierte su dinero, cuáles son los proyectos a los que se destina y cómo se consiguen las rentabilidades que usted obtiene? Es muy probable que la respuesta sea positiva. Sin embargo, las inversiones responsables, es decir, aquellas que tienen en cuenta criterios éticos, sociales, medioambientales y de buen gobierno, no terminan de despegar en España.
Paseo en bicicleta por la calles de Hanoi, lo que no deja de ser una temeraria aventura, y me acuerdo de que aunque es verdad que en todas partes cuecen habas, como dice mi amigo Teo, tal afirmación no deja de ser una boutade o un bienintencionado consuelo para tontos; para aquellos que se conforman con lo que hay, con lo que les llega, con cualquier cosa.
Aunque no sean la panacea universal contra la pobreza con que sus apologetas las presentan, un considerable segmento de la opinión experta considera que las actividades empresariales dirigidas a personas desfavorecidas pueden constituir una forma clara de ejercer la responsabilidad social de la empresa. Una línea de actividad de gran potencial positivo para esas personas y que, bien diseñada y gestionada, puede ser también muy positiva para la empresa.
En los dos partes anteriores en las que respondimos a la pregunta del título consideramos las posibles confusiones sobre las responsabilidades por los derechos humanos, el contenido de los recientemente aprobados Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos: puesta en práctica del marco de las Naciones Unidas para "proteger, respetar y remediar" y las reacciones de los representantes empresariales. En esta parte tratamos de responder a la pregunta formulada en la segunda parte ¿Qué se puede hacer para apoyar la adopción e implementación de los Principios?
No puedo explicar con más que palabras lo que quiero manifestar ahora, ni puedo hacer que me crean. Sin embargo mi pregunta es:
¿Qué nos hace superiores? ¿Qué te hace pensar que el pájaro que puedes ver ahora mismo pasar por tu ventana tiene menos derecho a la vida y, por tanto, más derecho a la muerte que tú? ¿El mero dato de que tu muerte natural llegará después de la suya? Solo esta forma de pensar ya nos coloca por detrás de esa golondrina.