Estamos en una etapa de comoditizacion del factor trabajo, en la que la motivación de las personas desciende porque el trabajo se despersonaliza, las relaciones de trabajo también, dada la hiper velocidad que no incita a la reflexión, y donde parece que estuviéramos en la época del Taylor en la que el empleado solamente se limitaba a un trabajo mecánico, sin poder opinar, motivado solamente por el deseo de llegar a fin de mes con un sueldo estable y peleando en lo que cada vez mas se asemeja a una selva en donde el pez mas grande se come al mas pequeño, con herramientas como las denominadas mobbing que llevan al ser humano a su mas mínima expresión en el mejor de los casos.
Flo Segura
El capitalismo se está refundando. Pero no en Toronto, en la reunión del G-20, ni en ninguno de los parlamentos democráticos del mundo sino en las fábricas, a pie de obra y destruyendo al Estado socialdemócrata. La política, como espacio de encuentro, diálogo y acuerdo racional está cediendo terreno ante la fuerza de los hechos, del mercado financiero y las exigencias del beneficio privado a toda costa. El nuevo capitalismo del siglo XXI corre el riesgo de parecerse, demasiado, al viejo capitalismo del XIX. Motivos de preocupación, no faltan.
Ni soy experto en el sector energético, ni pretendo cuestionar el principio de pacto de estado entre el gobierno y el principal partido de la oposición sobre la congelación momentanea de las tarifas eléctricias. Simplemente reflexiono en voz alta sobre el factor precio de la energía para un uso responsable de la misma.
¿Qué pasaría si el precio de la gasolina fuera ridículo? ¿Cuál sería nuestra actitud como consumidores después de todo lo que sabemos sobre su impacto?
José Illana