Dado que se ha repetido algunas veces últimamente el apelativo ''''integrista'''' o ''''talibán'''' en referencia a mis aportaciones para un uso no sexista del lenguaje, quería hacer una breve reflexión sobre ello. Algunos términos que han llevado a llamarme (cariñosamente eso sí) ''''talibán'''' o ''''integrista'''' son proveeduría, clientela, usuariado, inversionistas, estudiantado, etc.
En general, entendemos el integrismo como una visión extrema y parcial (no holística) de un determinado tema. Veamos pues ahora dos posturas respecto al tema del lenguaje no sexista:
  1. "Si tenemos "líderes", debemos tener "líderas" o "lideresas" también". Aunque pueda sonar a chiste, esta propuesta me la encontré un día navegando.
  2. "Si siempre lo hemos llamado "proveedores" ya se supone que incluye ambos géneros". Hay términos más evidentes como el "hombre" como referencia a "ser humano" que ya casi no se usa, pero parece que todavía la mayoría de palabras claramente sexistas no se perciban del mismo modo.
Pues bien, a mi eso sí me parecen extremos, es decir, integrismos o talibanismos del lenguaje sexista (¡los extremos se tocan!). Buscar un término nuevo alternativo a uno neutro (como "líderes") de forma que tengamos uno masculino y otro femenino, eso es integrismo.

No moverse de la posición arcaica de que con "hombre" o "proveedores" ya se "entiende" que se habla de ser humano o de proveeduría, es integrismo. Hay quienes pueden aducir que cambia el sentido, que no es lo mismo hablar de "personas" (proveedores) que de "funciones" ("proveeduría"), pero olvidan que eso es sugestión cultural, así nos han educado.

Aprendamos a hablar de nuevo, a vivir el lenguaje no sexista desde un punto medio, ni a un extremo, ni al otro, ni de la revolución absoluta ni del conservadurismo arcaico.

Yo no soy talibán, estoy en el punto medio.

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