El jueves 29 de enero, el Instituto de Innovación Social de ESADE ha presentado en Madrid su último estudio, “La RSE en el Gobierno Corporativo de las Sociedades del Ibex35: Un análisis de transparencia”. El autor es César Arjona, profesor asociado del Departamento de Derecho Público de ESADE, que estuvo acompañado en la presentación del estudio por Ignasi Carreras, Director del Instituto de Innovación Social.
 

El estudio aborda una cuestión clave en el desarrollo de la RSE: su lugar en el gobierno corporativo de las empresas. No pretende ser un estudio exhaustivo pero sí que, a partir de un análisis de detalle de los contenidos de las memorias de sostenibilidad de las empresas del Ibex35, indaga en cuatro aspectos principales: el problema de la regulación, el problema de la integración, la transparencia y la credibilidad.


 

Ignasi Carreras, en su presentación inicial, hizo un breve pero ilustrativo repaso histórico de la evolución reciente de la RSE en el Gobierno Corporativo, cuyo recorrido desde la "RSE reactiva" hasta la "RSE estratégica" está aún en proceso, y destacó que la adecuada gestión del riesgo y el conocimiento de los stakeholders se revelan como dos de las mayores aportaciones de la RSE a la gestión empresarial. Carreras nos recordó que, a pesar de lo que las memorias de sostenibilidad puedan dar a entender, no es evidente que la RSE esté aún integrada en los órganos de gobierno. Se constata que, día a día, la RSE está más presente en los Consejos de Administración, aunque es preciso reconocer que esta presencia es más formal que efectiva, tomando vida casi exclusivamente cuando existen riesgos reputacionales para la empresa o para la marca.

 

Una de las evidencias más notables del estudio es la desproporcionada actividad de las empresas españolas en la realización de memorias de sostenibillidad, y su registro y certificación en el GRI en comparación con el resto de países, algo que ni los propios responsables de esta investigación consiguen explicar. Los números denuncian una situación extraña e inusitadamente desbalanceada hacia el singular caso español:

 

Según datos de GRI, del total de informes publicados y registrados en GRI en el año 2007 en todo el mundo, un 15% corresponden a empresas españolas. España, a la cabeza del ranking con 124 informes, lleva una espectacular delantera a Estados Unidos (70), Japón (57), Australia (47), Reino Unido (45), etc. Si se observa la clasificación GRI de estos informes, el resultado es aún más llamativo: Las empresas españolas acaparan casi la mitad de informes G3 A+ que se emiten en todo el mundo (49 sobre un total de 102). Ninguna empresa norteamericana o japonesa publica un informe G3 A+ y sólo hay dos británicas que lo hagan. Difícil explicación puede encontrarse a este tremendo desfase que define un fenómeno local claramente diferencial con el resto de países equiparables al nuestro.

 

Las palabras de Josep Maria Lozano en el prólogo del estudio son, como de costumbre, reveladoras, claras y contundentes: "O las empresas españolas lo están haciendo muy bien, o lo están haciendo muy a la ligera..., o las dos cosas a la vez. [...] Hay empresas españolas que han llevado a cabo iniciativas excelentes en RSE, como también hay otras que son maestras en la RSE cosmética. Afortunadamente, creo que el tiempo y, sobre todo, la crisis económica, van a poner a cada cual en su sitio".

 

El problema de la regulación también encuentra un lugar preferente en este estudio. ¿Regular sí o no? ¿Cómo? Este es un tema candente de debate en España en estos momentos. César Arjona nos revela en las conclusiones del estudio que en el campo del gobierno corporativo en España se ha optado por una regulación vinculante pero suave ("soft law"), basada en el establecimiento de obligaciones de transparencia, y nos hace ver que esta decisión ha tenido un claro efecto favorable sobre la RSE. Sin embargo, las cuestiones de gobierno corporativo son precisamente aquellas cuya referencia en los informes de sostenibilidad son menos claras. El asunto de la regulación ocupó buena parte del debate al final del acto.

 

La integración de la RSE en la estructura de gobierno es otro de los pilares del estudio, que concluye que si es de común consenso que una RSE tomada en serio debe estar integrada en la estrategia empresarial, también debe estar integrada en la estructura de gobierno de la compañía de una manera clara, identificable y significativa. El Consejo es efectivamente el responsable último y garante de la RSE, pero no es el encargado de la gestión diaria de la compañía, por lo que debe de ser el management quien tome las riendas de la gestión operativa de la RSE, aunque se evidencia que las memorias de RSE no son explícitas en este punto, y dejan abiertos al lector muchos e importantes interrogantes.

 

Transparencia y credibilidad son finalmente dos claves que tratan de poner la guinda al esfuerzo de análisis del equipo investigador. Existe unanimidad de opinión, que refleja acertadamente Josep Maria Lozano en su prólogo, acerca de que es necesario abrir ya un debate público que conteste a dos preguntas: para quién se escriben los informes de RSE y quién los lee realmente. Continúa Lozano que la respuesta a estos dos interrogantes nos permitiría situar los parámetros de lo manifiestamente mejorable no en la realización material de los informes sino en su utilidad y funcionalidad para los stakeholders.

 

Según afirmó Ignasi Carreras, la RSE estratégica fortalece el gobierno corporativo y la posibilidad de conseguir beneficios a largo plazo. En sus palabras, las empresas que gozan de credibilidad son aquéllas que se marcan sus propios objetivos de sostenibilidad, los cumplen y dejan año a año registro transparente de sus progresos en sus memorias de RSC. Del resto de empresas nadie nos puede garantizar nada.

 

El prólogo del estudio está disponible en la página web del IIS de ESADE:

http://itemsweb.esade.es/wi/research/iis/pdfs_web/NUEVA_CUBIERTA_IBEX35+PROLOGO_GN.pdf

 

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