Ya no es necesario explicar la influencia de Internet. Somos Red. Ahora toca aprender a manejarla y obtener beneficios de la hipercomunicación. Los investigadores y las ONG fueron los primeros en darse cuenta. Luego vinieron las empresas, el boom de la burbuja tecnológica y a empezar de nuevo.
¿Cómo empezar?
Lo que quedo claro con la explosión de la burbuja es que no todo vale. Las cosas del interné tienen que tener utilidad, usabilidad y rentabilidad. Eso es lo que buscan los usuarios. Que no sea muy complicado utilizar las herramientas que se le ofrecen, que su involucración en el proyecto tenga cierta utilidad, y que tenga repercusión, personal o profesionalmente.Y ahí nos duele. El tema se ha puesto de moda y todo cibernauta que se precie forma parte de tres o cuatro redes sociales 2.0 como Facebook, Xing o Linkedin. Los periódicos digitales andan locos por hacer participar a sus lectores. Basta con ver el cambio que ha dado el diario El País en unos años. De su inicial y triste apuesta por ofrecer la información sólo a sus suscriptores ya no queda nada, es la hora de los ciudadanos, de los nuevos periodistas de a pié que somos todos, si todos.
Esto sólo es el principio
Lo que comenzó en el mundo virtual se está trasladando al mundo real. Un ejemplo: la cuenta cívica de Caja Navarra. Hemos descubierto el micropoder de los ciudadanos,