
Montamos un dispositivo de apoyo centrando nuestra actividad en la Parroquia de San Juan de Dios en el barrio de la Uva en Vallecas (Madrid) por la estrecha relación que teníamos con el padre Gonzalo Ruipérez y porque esta zona de Madrid, como otras muchas de España, se había visto seriamente impactada por el parón que había sufrido la economía. Así fue como nació el origen del proyecto Esperanza. Ya entonces, fuimos conscientes de que muchas familias tenían serias dificultades para llegar a fin de mes. Tras aquel momento inicial, llegaron otros que contribuyeron a colapsar aún más sus maltrechas economías familiares por la disparada subida del pecio de los alquileres y de la energía. Situaciones que se han sucedido una tras otra y que han puesto en evidencia la profunda brecha social que tiene nuestra sociedad.
Hoy dos años después y al hilo del Informe anual sobre “El estado de la pobreza en España en 2023” que acaba de ser publicado, tenemos la obligación de seguir trabajando en esta línea para reducir las desigualdades. Cada uno desde su posición tiene que contribuir a hacer una llamada social que agite nuestras conciencias y nos ponga en movimiento para frenar y revertir una situación que en la España de hoy, en pleno siglo XXI, , viven cerca de 12 millones de personas en pobreza con ingresos inferiores a 10.088 euros anuales por unidad de consumo (841€ al mes). Además, en los últimos dos años, una de cada 6 personas no puede mantener una temperatura adecuada en sus hogares. Datos más que significativos para pensar que este proyecto tiene que seguir creciendo en alcance y solidez para reducir la desigualdad social.
Hace un año, decidimos además ampliar el ángulo del área social y lanzamos el proyecto CapacitArte, un programa dirigido a jóvenes con capacidades diferentes. En España hay cerca de 1.800.000 personas con discapacidad en edad laboral (16-64 años) y tan solo 1 de 4 está trabajando. Brindar formación continuada y complementaria es clave para aprovechar el potencial y el talento de un importante porcentaje de la población. Gestionar la diversidad lleva a incrementar las probabilidades de captar talento, y por tanto ayuda a optimizar la eficacia del proceso empresarial, la mejora de la productividad, de la calidad en el empleo y del bienestar social.
Trabajar la RSDC en la empresa, permite a las organizaciones el cumplimiento de un doble objetivo: acatar la Ley General de Derechos de Personas con Discapacidad y de Inclusión y mejorar la imagen y reputación de la empresa, tanto a nivel externo como interno.
Durante este curso (septiembre 2023-junio 2024) los jóvenes que han sido seleccionados por el programa Artis de la Fundación Prodis van a desarrollar al máximo sus potenciales creativos y aspiraciones de la mano de cinco artistas españoles consagrados que les van a introducir en cuatro disciplinas artísticas: origami, collage, cerámica y pintura. El propósito de este programa es seguir creciendo y para ello, y en años sucesivos iremos firmando nuevas alianzas con otras Fundaciones.
Solo si trabajamos de una manera conjunta por alcanzar una educación de calidad inclusiva e igualitaria podremos avanzar hacia una sociedad más justa y mejor para todos. Porque como dijo Juan Pablo II: “La calidad de una sociedad y de una civilización se mide por el respeto que manifiesta hacia los más débiles de sus miembros”.