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Una luz para las niñas sursudanesas

Con motivo del Día Internacional de la Niña, desde la ONG Entreculturas presentamos el informe, ‘Dejadnos aprender en paz’, donde abordamos las barreras educativas y las diferentes violencias que sufren las niñas en Sudán del Sur a partir de las experiencias de de más de 150 niñas y adolescentes de la región de Yambio. 

Educación, paz, esperanza, libertad… son solo algunas de las palabras que doce niñas sursudanesas dibujaron en el muro de su escuela primaria en Yambio cuando les preguntamos por sus sueños durante una de las sesiones de acompañamiento del programa La LUZ de las NIÑAS que impulsa la ONG Entreculturas. Palabras que muchas veces suenan grandilocuentes y en ocasiones vacías, pero que toman su verdadero significado en manos de una niña de Sudán del Sur. Y es que ser niña en el séptimo país del mundo con mayor tasa de matrimonio infantil no es fácil, nada fácil.

Niñas como Beyoncé, Wilma o Sandra, que están expuestas a diferentes tipos de violencia que van desde las violaciones, los embarazos precoces o los matrimonios forzosos infantiles. Es por la capacidad que tiene la educación en este tipo de contextos, por lo que desde la ONG Entreculturas defendemos que la escuela es un lugar que llega más allá de lo meramente educativo. Es un espacio de seguridad y protección para las niñas y adolescentes que viven en situaciones de vulnerabilidad, refugio o desplazamiento forzado.

La educación es un derecho humano de todas las niñas y así está reconocido en numerosos instrumentos internacionales. Pero, además, es la llave que permite la garantía de otros derechos fundamentales. Las niñas de Yambio son conscientes de ello: el 100% de las niñas encuestadas en el marco de nuestro informe ‘Dejadnos aprender en paz’ considera su educación como algo sumamente importante en sus vidas y ve la continuidad de sus estudios como una de sus principales prioridades.

Es increíblemente admirable ver como niñas tan jóvenes no solamente tienen tan claro lo importante que es la educación, sino que también tienen una gran capacidad de resiliencia y esperanza. Y es que, a pesar de las dificultades y las violencias a las que las niñas de Sudán del Sur están expuestas, la mayoría de ellas se muestra optimista y con ganas de luchar y reivindicar sus derechos, así lo demuestra un contundente dato: el 97% de las niñas encuestadas afirma tener un sueño por cumplir.

Sophia es una de estas niñas que sorprenden por la fuerza y la intensidad con la que defiende su derecho a tener un futuro mejor al decir frases tan rotundas como “mi deseo es que se respeten nuestros derechos, los de las niñas” o “la educación es la clave de todo éxito en la vida”. A sus 15 años todavía no tiene claro qué quiere estudiar, pero no se conforma con menos de llegar a ser médica, abogada o política.

Lamentablemente, la perspectiva de futuro que tiene Sophia no la conocen todas las niñas de Sudán del Sur, ya que existen muy pocos espacios donde puedan socializar y comprenderla. Por eso trabajamos para que la comunidad escolar asuma un papel más activo que las ayude a ampliar sus horizontes e imaginar una vida diferente más allá del matrimonio y la maternidad precoz.

En definitiva, las niñas de Sudán del Sur se enfrentan a retos de enorme calado, pero tienen mucho que decir sobre sus vidas y sobre el futuro que desean. Para que puedan conseguirlo, es fundamental escuchar sus voces y priorizar el acceso de las niñas a una educación de calidad que las aleje de la violencia.

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