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“Hay empresas haciendo más por mejorar el cambio climático que muchas con credenciales de sostenibilidad excelentes” Neste, una petrolera finlandesa mediana del extremo norte de Europa, ya antes de la crisis del petróleo de 2008 se preparaba para un futuro sin combustibles fósiles. Sin mucho ruido, había empezado a producir biodiésel. En lugar de dedicar recursos a aprovechar la subida de precios del crudo, quería ampliar capacidad con nuevas refinerías de biocombustibles en su país y el extranjero. Su estrategia ha resultado ser un éxito. La demanda de biodiésel ha seguido incrementándose a medida que los gobiernos han insistido en una proporción cada vez mayor de este combustible alternativo para el transporte.
Hacer algo beneficioso para el mundo y ganar dinero

Sus productos reducen enormemente las emisiones de gases de efecto invernadero hasta 90%, según la empresa. Además, apuesta por energías renovables y ha ampliado su actividad en biocombustibles a los motores a reacción. Aun siendo su objetivo principal es beneficiar a los inversores, está haciendo algo beneficioso para el mundo y lo está haciendo muy bien. Los beneficios de su división de renovables se han disparado mientras que los de productos petrolíferos reducido en diez años desde 2011. Además, el precio de sus acciones se ha multiplicado por más de diez desde 2008, superando a la renta variable global en casi 600% en el periodo. 

Hay que tener en cuenta que los inversores que aplican estrictos criterios ambientales, sociales y de gobernanza suelen excluir a la industria petrolera, lo que les mantiene alejados de empresas como Neste, aunque esté haciendo más por mejorar el cambio climático que muchas empresas con credenciales de sostenibilidad excelentes. Además, en muchos casos, las calificaciones ecológicas cinco estrellas se deben al mero hecho de que du actividad es en sectores que, casualmente, no generan emisiones importantes.

El caso es que el reto de la sostenibilidad abarca más que el cambio climático. De hecho, la ONU describe 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS)para mantener la economía mundial en el rumbo correcto. A grandes rasgos, se dividen en medioambientales sociales y potencial económico. Como señala la ONU, las empresas deben esforzarse en alcanzarlos, con relevancia por sus actividades. Incluso las empresas cumplen algunas dimensiones, tienen margen para seguir mejorando. Los ODS 8 (Crecimiento económico), 16 (Paz, justicia e instituciones sólidas) y 17 (Alianzas para lograr los Objetivos) carecen de relevancia para las empresas en el contexto de la inversión.

Más aún, nuestro análisis muestra que las empresas que consiguen alinear sus operaciones, productos y servicios con los ODS generan rentabilidad superior a largo plazo, con prima. Las del quintil superior en torno a 1% más de rentabilidad anual que las del quintil inferior. Además, el coste de capital de estas empresas se sitúa de media 1,1% por debajo de las del quintil inferior. A ello se añade que las empresas en transición pueden beneficiarse de aumento de demanda y nuevos mercados. 

Multitud de estudios independientes corroboran nuestra opinión. Por su parte Morgan Stanley (“The Price of Purity: Valuation”, Morgan Stanley Research), constató que cada aumento en 1% del grado de pureza temática añade 1,15% de prima a la valoración. Es importante porque clasificaciones temáticas como eficiencia energética, inclusión financiera, salud y otras a menudo se corresponden con los ODS.

Cabe destacar que la mayor parte de esta rentabilidad adicional surge en la “fase de transición” de una empresa, con avances significativos en el cumplimiento de criterios ODS. Por otra parte, las empresas que ya están en un lugar destacado pueden impulsar más sus valoraciones, pues el mercado lo infravalora sistemáticamente.  En algunos casos las empresas de mayor potencial necesitan estímulos o ayuda, con diálogo activo. La que mejora su alineamiento con los ODS de bajo impacto (20% inferior de su sector según nuestro indicador) hasta alto impacto (20% superior de su sector), puede mejorar 50% el precio de sus acciones.

Por ejemplo, las empresas eléctricas son esenciales para la economía y sociedad en todas sus etapas, pero representan 40% de la generación de emisiones de carbono. Su cambio a fuentes sostenibles de energía puede reducir la pobreza energética y mejora el impacto de esta industria. Incluso las empresas de servicios pueden introducir importantes mejoras, como los bancos que abren servicios para un mayor acceso de las personas en mercados emergentes u orientarse a reducir externalidades negativas, como el sector agrícola, mediante la mejora del rendimiento de los cultivos y menor daño medioambiental de sus procesos de producción. 

Para esta medición de la alineación de las empresas con los ODS es útil la información sobre la empresa –marketing, informes anuales, análisis de inversiones o artículos de prensa. En nuestro caso empleamos una herramienta de procesamiento del lenguaje natural para generar una evaluación sistemática y determinar dónde puede progresar, con objetivos de interacción. Desinvertir puede hacer que se pierda la posibilidad de mejoras a coste moderado, mientras que la interacción ayuda a reducir malas prácticas y favorece la innovación.

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