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Hacia una sociedad con la naturaleza en positivo

Cada dos años actualizamos el estado de salud de la Tierra y el impacto humano sobre la misma. Los resultados se recogen en nuestro último Informe Planeta Vivo, que hemos presentado en el Paraninfo de la Universidade da Coruña en el ciclo de conferencias En Código Abierto de la Cátedra Inditex-UDC de Sostenibilidad, celebrado el jueves 24 de febrero.

El informe pone en evidencia la pérdida de biodiversidad, pero también propone soluciones para avanzar hacia una sociedad con la naturaleza en positivo. Estamos inmersos en medio de dos crisis, una climática y otra de biodiversidad, con múltiples repercusiones que ya sentimos: desplazamientos y muertes provocadas por los fenómenos meteorológicos extremos, aumento de la inseguridad alimentaria, agotamiento de los suelos, falta de acceso a agua dulce o incremento de la expansión de enfermedades zoonóticas, entre otras. Estas repercusiones afectan, muy especialmente y de manera desproporcionada, a las personas más empobrecidas y vulnerables.

Para solucionar ambas crisis tenemos que tener en cuenta que nos enfrentamos a dos problemas interconectados, dos caras de la misma moneda. Y por ello nos enfrentamos a un triple desafío. Debemos intensificar ya las medidas de mitigación para evitar el peligroso aumento de la temperatura global en más de 1,5 °C y  ayudar a las personas a adaptarse al cambio climático. Debemos restaurar la naturaleza y los servicios ambientales que nos proporciona, tanto el suministro de aire limpio, agua dulce, alimentos, combustibles y fibras, como las incontables formas intangibles en las que la naturaleza contribuye a nuestras vidas. Por último, debemos aplicar un enfoque que incluya al conjunto de la sociedad y que empodere a cada persona para actuar, que reconozca la pluralidad de valores y conocimientos que nos pueden encauzar hacia un futuro más sostenible y que garantice que los costes y beneficios de nuestras acciones son justos para la sociedad y se compartan equitativamente.

El reconocimiento histórico por parte de la Asamblea General de la ONU del derecho a un medio ambiente saludable afianza nuestro punto de vista de que el colapso climático, la pérdida de naturaleza, la contaminación y la pandemia son, en realidad, crisis de derechos humanos. Y, tal como indican los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, solo podremos lograr un futuro justo, próspero y respetuoso con el medio ambiente si hallamos soluciones integrales a los desafíos humanitarios y ambientales a los que nos enfrentamos. Reconociendo los vínculos entre estas crisis interrelacionadas, tendremos más oportunidades de lograr remediarlas.

Los datos del Informe Planeta Vivo

El Informe Planeta Vivo de 2022, realizado de manera conjunta con la Sociedad Zoológica de Londres, recoge datos de 1970 a 2018. Es el análisis más completo realizado hasta el momento del estado de la naturaleza. Las conclusiones son contundentes: la abundancia poblacional de especies de vertebrados ha disminuido, como media, un 69 %. El seguimiento de la evolución de las poblaciones se ha realizado en casi 32 000 poblaciones de 5 230 especies de peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos de todo el planeta.

Por regiones, Latinoamérica registra el mayor descenso de poblaciones (94 %) y por biomas, los ecosistemas de agua dulce (83 %); por especies, el de los peces migratorios (76 %) y el de tiburones y rayas (71 %) son los que registran el mayor declive.

Las seis principales amenazas son la agricultura, la caza y sobreexplotación de especies, la deforestación, la contaminación, las especies invasoras y el cambio climático. Los cambios en el uso de la tierra es la mayor amenaza para la naturaleza.

Como resultado, la huella ecológica se ha multiplicado por tres entre 1961 y 2022 y  vivimos como si tuviéramos 1,8 planetas a nuestra disposición, como si el planeta no fuera finito.

El nuevo Marco Global para la Biodiversidad

Hasta ahora, los debates están atascados en una forma de pensar del mundo como era antes y en posturas inamovibles. Necesitamos un plan que sea justo y que tenga en cuenta a todas las personas, con un enfoque basado en los derechos humanos, que entre otras cosas, asegure los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales sobre sus tierras, masas de agua dulce y mares. Es preciso que se reconozca que la protección y restauración de la naturaleza solo se logrará si se abordan los desencadenantes de la pérdida de biodiversidad y la degradación de los ecosistemas (entre otros, el sistema alimentario mundial), problemas provocados principalmente por quienes viven en otros lugares. Y, por encima de todo, tenemos que conseguir resultados duraderos a mayor escala y con mayor urgencia de la que hemos tenido jamás. Es ahora o nunca.

 

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