Responsabilidad vs pasotismo

Todos podríamos estar de acuerdo en que la tecnología ha avanzado significativamente en los últimos cincuenta años, sin embargo, ¿estaríamos todos de acuerdo en asegurar que este avance tecnológico ha representado un beneficio inequívoco para la humanidad?

Como ya conocemos, en términos generales, el hombre analiza el mundo según sus propios intereses en el momento histórico que le toca vivir.

 ¿Esta generación conoce cuál es la misión prioritaria para pasar a la historia como generación tecnológica necesaria, capacitada y solidaria?

Mi opinión, que no tiene que coincidir con la de todos, es clara. Tenemos grandes retos y problemas de gran calado que es preciso abordar. Por citar algunos: seguimos destruyendo el medio ambiente, lo que supone una eliminación constante de especies animales y problemas añadidos para nuestra salud; la moral parece cada día más escasa e, incluso, pervertida entre los dirigentes políticos, económicos y sociales para conseguir sus propios intereses. Esta falta de moral y de valores está provocando una destrucción de la sociedad al generar dudas y dificultades en el comportamiento individual de los ciudadanos; la globalización hace aguas, y parece imponerse, una vez más, la guerra y la violencia, dejando a un lado la razón y el sentido común. Recordemos que, ya en la época de la antigua Grecia, Platón manifestó que conocer el bien es saber cómo dar respuesta a las necesidades. Además, su ética no hacia diferencia entre inclinación y deber o entre los intereses de los individuos y los de la sociedad a la que pertenecen, indicando algo que es necesario entender y exigir: la moralidad debe ser a la vez pública y privada.

¿Este recordatorio al gran Platón podría ayudarnos a evolucionar de forma adecuada? Desde luego que sí, pero para ello es preciso tener políticos y dirigentes inteligentes, capacitados y éticos. Quizá los políticos actuales lo son, pero les interesa más participar de la opinión de Rousseau. Este decía: “La inteligencia es peligrosa porque mina la veneración, la ciencia es destructora porque elimina la fe, la razón es mala porque opone la prudencia a la intuición moral”, añadiendo enfáticamente que, sin veneración, fe, e intuición moral no hay carácter ni sociedad.

Queridos lectores, esta es la sociedad que hemos construido o estamos construyendo, sea con nuestra participación o admitiendo sin oposición lo que sucede. Para construir la sociedad de otra manera se requiere una reflexión concienzuda y amplia. Os invito a todos para que tomemos esta reflexión como punto de partida en cualquier actividad, si así lo hacemos, esta podría ayudarnos a tomar actitudes diferentes en nuestro quehacer cotidiano, lo cual redundaría en beneficio de la sociedad y en cada uno de nosotros de manera significativa.

Aunque parezca utópico, ¿cómo podría mejorar nuestra sociedad? Desde una primera intuición parece sencillo, hagamos el bien y evitemos el mal. Sin embargo, la sociedad y nuestras necesidades personales nos recuerdan que no es tan sencillo como podría parecernos. Es preciso formación continuada, con crítica y no con manipulación o deformación interesada en beneficio siempre de los mismos, como parece suceder.

Voy a poner unos ejemplos de conocimiento general que todos podemos analizar y de los mismos sacar conclusiones.

1.- Energía nuclear: esta rama de la física nuclear ya sea fisión o fusión nuclear produce una energía enorme, es una reacción exotérmica, que puede ser utilizada para conseguir energía por medio de centrales nucleares o ser utilizada para la construcción de armas atómicas para destruir la naturaleza. Sin entrar en consideraciones técnicas, ¿cómo es posible que haya muchos políticos y personas relevantes en el mundo que estén en contra de las centrales por los residuos radioactivos que generan y, sin embargo, favorezcan la fabricación de armas nucleares cada vez más peligrosas y destructivas?

2.- Digitalización e Inteligencia Artificial: parece ser actualmente la madre te todas las acciones, la comunicación instantánea, las redes sociales, la piratería recurrente y la innovación interesada.

Estaremos casi todos de acuerdo en que la digitalización es fundamental para evitar la utilización del papel y para hacer más sencilla, sin desplazamientos, la comunicación. Pero ¿estamos de acuerdo en que las grandes corporaciones conozcan, mejor que nosotros mismos, nuestros movimientos, activos, deseos y preferencias?

3.- Seguridad: ningún país podría dejar este asunto como algo aleatorio. Siempre ha habido espías interesados en saber qué tecnologías y medios disponen los paises más desarrollados, algo que parece humano, sin embargo, ¿podemos admitir como normal el espionaje indiscriminado por sistemas informáticos, se llamen Pegasus, Gator, Bonzi Buddy, o cualquier otro sistema conocido o desconocido?

Sería tortuoso seguir poniendo ejemplos para constatar que, a pesar de la existencia de derechos reconocidos mundialmente como son los de expresión, libertad, democracia, salud, educación, seguridad y buen vivir, algunas veces, solo existen tales derechos en el titulo para favorecer su comunicación y su venta, cuando en el fondo lo que existe, en muchos casos, es manipulación para conseguir un beneficio personal o institucional concreto.

En la obra maestra del gran filosofo Friedrich Nietzsche, “Así habló Zaratustra”, manifestaba: “Donde acaba la soledad, allí comienza el mercado y donde comienza el mercado, allí comienza también el ruido de los grandes comerciantes y el zumbido de las moscas venenosas. En torno a los inventores de nuevos valores gira el mundo de modo invisible. Sin embargo, en torno a los comerciantes giran el pueblo y la fama, así gira el mundo. Todo lo grande se aparta del mercado y de la fama”.

Esta cita, aun sin ser fan de Nietzsche, responde con bastante precisión a lo que he querido trasmitir en este articulo y que espero sea tenido en consideración.

No quisiera dar la impresión de estar en contra del progreso y de la ciencia, todo lo contrario, soy un defensor a ultranza. Con estas líneas he querido proponer como decía al principio una reflexión que podría ayudar a los ciudadanos en general y a los dirigentes políticos, económicos y sociales a ser responsables con sus actos. Si los ciudadanos no conseguimos interiorizar esta necesidad, debería caer sobre los irresponsables la fuerza de la ley, seguida del desprestigio y de cualquier consideración social. Recalcando que la falta de responsabilidad siempre es más grave cuando más alto sea el puesto que se ejerza, sea político, económico, científico o social.

La situación geopolítica que estamos viviendo en el mundo parece poco favorable. Las instituciones internacionales, pagadas por todos los ciudadanos, no solo no responden a las necesidades que tenemos, sino que se dejan corromper por el mejor postor. La fuerza de la ley resulta difícil de aplicar cuando las leyes, muchas veces, favorecen a los infractores, y cuando están hechas por personas interesadas en sus propios beneficios y que disponen de capacidad para desinformar e influir en los procesos para conseguir su objetivo.

Para terminar estas líneas y dejar una reflexión adicional, ¿podríamos compartir y estar de acuerdo en esta frase de Martin Heidegger?

 “En una época en que el hombre se dispone a hacerse dueño del universo entero, no basta con el hombre.”

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