En los últimos años hemos sido testigos de que cada vez más personas han decidido incursionar en el mundo del emprendimiento y cómo muchas start-ups se han abierto camino durante la crisis económica derivada de la pandemia del Covid-19, aún vigente, demostrando su potencial de crecimiento. Al auge evidente de profesionales que en un punto de su carrera han optado por “reciclarse” poniendo en marcha un proyecto propio, se ha unido un cambio en las motivaciones y necesidades de los consumidores; éstos, más conscientes y responsables, demandan marcas responsables y comprometidas con el planeta y toman acciones específicas para premiarlas a través de sus decisiones de compra. Porque, ¿hay mayor crisis que la del cambio climático a la que nos enfrentamos? Pues bien, los grandes retos traen consigo grandes oportunidades.
El emprendimiento sostenible existe -es viable- y es el futuro

En este contexto, cuando sostenibilidad y emprendeduría convergen, se gestan proyectos de negocio innovadores y con impacto positivo real en el medio ambiente.

Es nuestro caso. Circoolar surge con el propósito de impulsar un cambio radical en la dinámica de la industria de la moda desde la ropa laboral.

En estos tiempos, antes de emprender, debería ser un MUST pensar en los tres pilares de la sostenibilidad: la medioambiental, que tiene que ver con el producto o servicio que estoy lanzando al mercado y su impacto en el medioambiente, intentando que genere el menor impacto posible -en el caso de Circoolar utilizamos materias primas 100% eco-friendly para confeccionar nuestras prendas de ropa laboral ecológica y ética- o bien, que lo beneficie.

En segundo lugar, está el pilar social, es decir, tener en cuenta a las personas afectadas por mi producto o servicio. Y aquí pensamos en dos grupos: por un lado, quiénes fabrican los productos teniendo en cuenta que sus salarios sean dignos, que cuenten con políticas de diversidad e inclusión y que se respeten sus derechos. Por ello, en Circoolar trabajamos con talleres sociales que integran a personas en riesgo de exclusión, dándoles una oportunidad laboral. Y, por otro lado, las personas que serán usuarias de la ropa laboral y que puedan tener acceso a una cadena de suministro transparente, ética y responsable, que conozcan bien qué ropa están usando y puedan sentirse orgullosos de ello.

En tercer lugar, por supuesto, la económica;  no solo se trata de que la empresa sea rentable, con una cartera de clientes estable, crecimiento y expansión, sino también el “buen hacer” como, por ejemplo, ser Empresa BCorp, pagando lo que corresponde al precio real y justo sin presionar a los proveedores en detrimento del pago de salarios y condiciones laborales de sus empleados, que garantice una continuidad del negocio propio y de los demás.

El Futuro emprendedor será eco o no será

Si bien ahora vemos que los microemprendimientos o empresas que nacen para quedarse en un nicho de mercado pequeño tienen un tirón importante en nuestra economía, no veo que únicamente el futuro sea del eco-emprendedor. Lo que sí vislumbro es que, si se emprende, sea en clave sostenibilidad, respetando esos tres pilares mencionados anteriormente. También se desarrollará el inter-emprendimiento dentro de las grandes empresas para comenzar a transitar ese camino imprescindible hacia la sostenibilidad. No advierto un camino diferente para ninguna empresa: o se es sostenible, transparente y con garantías de trazabilidad, o no habrá desarrollo, ya que perderán oportunidades de mercado. En pocas palabras, no habrá opciones sobre ser o no ser una empresa o marca sostenible. Asimismo, advierto un entramado de acuerdos y apoyos entre las grandes empresas y los eco-emprendimientos, como es el caso de premio Ecodiruptive que ganó a nivel mundial Circoolar con Bupa-Sanitas, para apoyar el desarrollo y crecimiento de start-ups a la vez que se consiguen acuerdos para elaborar, en nuestro caso, los uniformes éticos y sostenibles de sus empleados, elaborados con botellas de plástico y con trazabilidad completa en su cadena de suministro.

En este sentido, las empresas han entendido que el crecimiento de su negocio pasa por reducir su huella ambiental y reforzar sus contribuciones a la sociedad porque sus públicos prioritarios:  proveedores, inversores, trabajadores y consumidores, que les exigen un impacto positivo en su entorno.

Por todo ello, ecoemprender no es una opción de futuro, es una opción de presente para (re)construir el futuro que merecen las próximas generaciones.

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