¿Te has observado lo suficiente cuando trabajas? ¿Te detuviste a pensar qué estás haciendo más allá de los objetivos y metas propuesta por tu organización? ¿Has vinculado estos objetivos con el propósito de tu vida, con lo que estás experimentando o aprendiendo en este momento especial? Muchos emprendedores e inversores se refieren a empresas con propósito cuando sienten que están alineadas a un bien común, realizan un aporte a lo social, ambiental o contribuyen a la distribución de las riquezas, a un mundo más equitativo. ¿imaginas un equipo que más allá de metas tenga propósitos para un mundo mejor?
¿Qué estás haciendo realmente mientras trabajas?

Hay un viejo ejemplo, casi trillado, que es el de esa persona que le consulta al albañil que está haciendo y él responde: “Estoy colocando un ladrillo”. Al ser nuevamente consultado a los días y al pedirle que observe mejor lo que está haciendo, responde: “estoy construyendo una pared. Al seguir indagando puede ver que en realidad está construyendo un templo, un hogar o una escuela y su día cobra sentido.Sin embargo, no todos los albañiles están haciendo lo mismo con sí mismos mientras apilan ladrillos y levantan paredes.

En mi último empleo, me gané el mote de “innovador”, eso estaba bueno y mis ideas eran bien recibidas, pero día a día crecía la resistencia al cambio y a mis propuestas innovadoras hasta tal punto que me sorprendí tratando de imponer cambios en otras personas, imponer nuevas creencias, nuevos conceptos y hasta nuevos valores. Cuando tomé conciencia de que al único que tengo que convencer sobre mis cambios es a mí. Cuando pude ver que estaba en medio de un proceso de transformación personal intenso y que este proceso era hacia dentro. Dejé de poner resistencia a mis propias transformaciones y fue así que pude salir de ese clima de resistencia permanente donde yo mismo había entrado.

Leticia, llegó a una consulta manifestando su malestar en el trabajo, un jefe maltratador y una única compañera de trabajo totalmente tóxica. El jefe y dueño no valoraba que ella sea prolija y eficiente. No valoraba que ella sea el alma mater de su negocio, ponía la cara por todo y su única compañera de trabajo, también hermana del dueño, además de tóxica, no hacía nada y se llevaba consigo los créditos. Pedí que describiera más detalladamente sus funciones: Ella vendía las parcelas, cobraba las cuotas, se encargaba del mantenimiento general de un Cementerio Parque, pagaba los impuestos y servicios, atendía a los clientes y los acompañaba organizando los oficios y homenajes que cada cliente hacía a sus muertos, mes a mes llegaban clientes a pagar la cuota correspondiente y ella les dedicaba un tiempo extra, para contenerlos. ¡Lo daba todo! Siempre su sonrisa y buena onda presente.

Al intentar profundizar la conversación, no fue difícil darnos cuenta de que lo que realmente hace tan bien, es acompañar a los clientes en su dolor. Día a día.
Leticia, agudizando su mirada, pudo darse cuenta de que en realidad lo que hace es vivir en un duelo permanente que no puede cerrar, ya que nada conoce de su madre y padre. De cómo ni cuándo fallecieron. Quizás sea hija de desaparecidos en la dictadura militar. Leticia, consciente de lo que está haciendo, va a elegir si hace mucho tiempo más ese trabajo, corriéndose de la situación de víctima y sufriente, sin dejarse maltratar por su jefe y su hermana, acompañando a los clientes mientras realiza su duelo.

Quizás Leticia acelere su proceso de duelo y pronto consiga un trabajo realizando la misma tarea administrativa, pero acompañando a personas que busquen realizar turismo aventura o deportes extremos. Personas que secreten adrenalina. Que se conecten con la vida. ¿imaginas un equipo que más allá de metas tenga propósitos para un mundo mejor? ¿Imaginas un equipo de trabajo donde todos seamos conscientes de que hacemos mientras trabajamos? ¿Dónde a cada integrante le sirva su trabajo para crecer, evolucionar e ir acorde a los propósitos de su vida?

¡Comparte este contenido en redes!

Síguenos

Síguenos en Twitter Síguenos en Facebook
Top