El final del año es una época de vorágine en los departamentos de RSE, pues es cuando se ponen en marcha los preparativos para elaborar la memoria anual de sostenibilidad, los informes integrados y los Estados de Información No Financiera (EINF). La presentación de este documento que reporta la actividad no financiera llevada a cabo por las compañías, que desde 2018 era de obligado cumplimiento para las de más de 500 empleados, a partir de este año es extensiva a todas aquellas que cuenten con más de 250 empleados, facturen anualmente 40 millones de euros o tengan activos superiores a 20 millones de euros durante dos ejercicios consecutivos.
El Informe No Financiero, una oportunidad competitiva y de transparencia

Las grandes empresas españolas, no solo las del IBEX 35, ya contaban con un desempeño de 10 o 15 años en materia de reporte de sostenibilidad antes de la entrada en vigor de la Ley 11/2018, de 28 de diciembre, en materia de información no financiera y diversidad. Pero esta norma ha impulsado una mejora en la calidad de la información reportada de acuerdo con criterios ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza), y también ha obligado a compañías que no hacían un ejercicio de transparencia a empezar a realizarlo, elevando la sostenibilidad a los consejos de administración.

En el caso de las medianas empresas con más de 250 empleados, seguramente algunas también contaban ya con estrategias de RSE o Sostenibilidad y elaboraban memorias, pero otras han tenido que activarse para elevar la información no financiera al nivel de las cuentas anuales. Y preparar el EINF partiendo desde cero no es precisamente sencillo, aunque afortunadamente, hoy día existen herramientas tecnológicas que facilitan la gestión del reporte de sostenibilidad a las organizaciones, aportando un gran alivio al trabajo de los responsables de RSE.

Desde APlanet, además de aportar la tecnología hemos querido contribuir con estos profesionales con la elaboración de nuestra ‘Guía práctica para la elaboración del Estado de Información No Financiera 2021’, pensando sobre todo en aquellas empresas que este año se van a encontrar con el desafío de elaborar su primer EINF. Y lo primero que deben comprender son los motivos por los cuales es necesario presentar este informe, para qué sirve.

Desde el punto de vista normativo, se trata de crear un conjunto de normas que, con el tiempo, igualen el peso de la información sobre sostenibilidad a la información financiera. En lo que respecta a la transparencia, el fin es garantizar que las empresas comuniquen la información fiable y comparable sobre la sostenibilidad que demandan los inversores y otros grupos de interés.

De hecho, aunque se trate de un imperativo legal, lo ideal sería que las empresas no lo viesen como una obligación, sino como una oportunidad para generar nuevas oportunidades de negocio, siendo transparentes con su gestión, además de identificar riesgos ESG en la cadena de valor y en el ámbito de las comunidades donde la empresa actúa.

Información consolidada

La información del EINF debe de ser precisa, comparable y verificable, y detallar los diferentes compromisos e impactos medioambientales, sociales, de gestión de personas, respeto de los derechos humanos, lucha contra la corrupción y el soborno, y los compromisos de la empresa con el desarrollo sostenible.

Si es la primera vez que la empresa acomete el proceso de elaborar este documento, es importante tener en cuenta que debe contener estos cinco apartados:

  • Breve descripción del modelo de negocio.
  • Descripción de las políticas que aplica el grupo (Política Anual, Estratégica de Sostenibilidad, Códigos Ético, Política de Medio Ambiente, de RRHH, de Igualdad, de Proveedores…).
  • Resultados de la aplicación de esas políticas y mejoras que ha experimentado la organización.
  • Principales riesgos relacionados con esas cuestiones vinculados a las actividades del grupo.
  • Indicadores clave de resultados no financieros, con el objetivo de facilitar la comparación de la información, tanto en el tiempo como entre entidades, que suelen vincularse con los estándares del Global Reporting Initiative (GRI).

Recomendaciones

En lo que respecta al procedimiento para desarrollar el contenido, nuestra guía recoge ocho recomendaciones fundamentales:

  • Guarda todas las evidencias, archivando todos los documentos utilizados para reportar la información del EINF.
  • Forma a los empleados en el reporting no financiero, para que cuando llegue el momento de prepararlo entiendan por qué es necesario realizar este ejercicio de transparencia.
  • Gestiona bien los tiempos, pues una correcta planificación evitará retrasos en los plazos de entrega o vivir un estrés total en los últimos días.
  • Busca la comparabilidad de los datos, asegurándote de que la información no solo aplica a tu propia empresa, sino que es comparable con los datos de otras compañías.
  • Deja claro el alcance de la información incluida y haz constar también la omisión de posibles datos que no se hayan tenido en cuenta en la elaboración.
  • Elige una estructura clara, un orden lógico que facilite la búsqueda de la información y la comprensión del contenido.
  • Incluye riesgos vinculados con la sostenibilidad a los que está expuesta la compañía, no solo los tradicionales.
  • Incluye referencias a documentos públicos que se encuentren fácilmente accesibles y localizables a través de internet.

La integración de la sostenibilidad en el negocio es el pasaporte para que las organizaciones sean a su vez sostenibles en el tiempo. Animamos a las empresas que se estrenan este año con el EINF a valorarlo como una oportunidad que, además, validará su compromiso con la transparencia y con el planeta.

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