De más está decir que vivimos en un entorno Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo ( VUCA por sus siglas en inglés), donde la volatilidad, la incertidumbre, los cambios y la ambigüedad, están siendo cada vez más extremos. En este contexto, sin dudas, la necesidad de adquirir nuevas herramientas para generar mayores resultados es cada día mayor en las organizaciones, donde la salud está siendo el bien más preciado, al igual que el compromiso hacia los colaboradores y la sociedad. En este escenario, las compañías de cualquier tamaño y sector se ven obligadas a emprender un proceso de transformación continuo en sus modelos de gestión de personas y cultura empresarial creando ecosistemas saludables.
Avanzar en la gestión de empresas saludables, rentables y sostenibles

Estos ecosistemas deben permitir por un lado: la atracción y posterior retención del mejor talento posible a su alcance y por otro promuevan la máxima productividad de sus equipos en dichos entornos altamente competitivos y complejos de cara a garantizar no solo la sostenibilidad como florecimiento humano, sino también la rentabilidad de las empresas en el mercado a presente y futuro poniendo a las personas en el centro.

Es por ello que el pasado 21 de septiembre brindé una charla motivacional junto al Doctor Pedro Navarrete y Alejandro Melamed para el Programa Avanzado en Gestión de Empresas Saludables, Rentables y Sostenibles. Si bien es cierto que la definición de Sostenibilidad fue gestada en el año 1987 en Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo en lo que se plasmó en el Informe Brundtland con una fuerte connotación medioambiental, fueron muchas las instituciones y personas que aportaron sus propias definiciones entre las se destacan figuras como Peter Senge, creador de la Society for Organizational Learning y Co-Fundador junto a Otto Scharmer del Presencing Institute en el MIT. En su libro, Learning for Sustainability define la sostenibilidad en los negocios como la creación de los mismos como sistemas vivos alineados a la naturaleza, de manera que toda la vida pueda florecer por el resto de los tiempos.

La pandemia del Covid-19 no hizo más que mostrarnos que no somos seres aislados dentro de un sistema, sino parte de una red interconectada e interdependiente que debe aprender a colaborar y no a competir para pasar a otra etapa de la economía . Esto es algo que ya se viene planteando hace muchísimos años desde la responsabilidad social sin tanto éxito, por la visión instrumentalista y orientada al marketing que ha predominado. Creo que Wayne Visser, creador del Think Tank CSR International lo llamaría CSR 1.0 por ser incremental, periférica y antieconómica.

En el cuarto Foro empresarial del Pacto Global al que asistí en Buenos Aires previo a la elaboración de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, se mencionaron los datos sobre la nueva agenda global de desarrollo posterior al año 2015. En esta reunión ya se mencionaba la necesidad de articular esfuerzos en la creación de sistemas de gestión sustentable en los distintos actores, sobre todo desde el sector privado, ya que la sociedad demandaba cada vez más compromiso e integridad de las empresas a nivel global como atributos claves para construir confianza. Y es que, para construir emprendimientos y una economía regenerativa, necesitamos generar capital social, un bien escaso, pero condición sine qua non en ecosistemas emprendedores. Sistemas de gestión más abiertos en los que se de un intercambio fluido con los grupos de interés y se recoja información de ellos, al mismo tiempo que se retroalimenten con transparencia, armonía y en convivencia con la diversidad eran demandados ya en esa época. Empresas como Adolfo Dominguez han demostrado responder a esta demanda con líderes femeninas como Adriana Dominguez, presidente ejecutiva de la firma desde el año 2020.

Queda demostrado entonces, que se requiere un enfoque basado en una nueva concepción evolutiva, en el que la supervivencia no se dé por ser el más fuerte, sino por la ética del cuidado del otro como incentivo para el desarrollo económico. Esto es algo que planteé en el año 2015 cuando viajé a Medellín como ponente para el 1° Foro Académico Internacional Revista Universidad Pontificia Bolivariana, donde el tema central fue la Responsabilidad social. No es necesario entonces, convencer a nadie de que el no hacerlo afecta a los derechos humanos de grupos vulnerables, generándoles no solo más pobreza y desigualdad, sino también espacios para flagelos y la externalización de la falta de conciencia moral en estos grupos.

Esto es algo que se ve reflejado también en informes vinculados al Global Gender Gap del World Economic Forum de este año, por la cantidad de mujeres con hijos que han tenido que abandonar sus puestos de trabajo por la mayor ansiedad y menor productividad. De ahí la importancia de tener en cuenta la necesidad de vincular la conciliación con la capacidad de generar Florecimiento Humano.

La finalidad principal de la sostenibilidad económica, social y ambiental debe tener un enfoque “curativo” y “profundo”, yendo a las causas con un liderazgo consciente. Esto ya se ha puesto de manifiesto a partir de distintos movimientos, entre los que se puede mencionar la Declaración Fuji, co-iniciada por Masami Saionji que es Directora de la Fundación Goi para la Paz, quien invitó a un grupo de poderosas mujeres visionarias y líderes a discutir el rol, la responsabilidad y la sabiduría que las mujeres tienen para crear un mundo más armonioso y equilibrado, donde WoMen es su logo principal. El amor al prójimo, la compasión, una adecuada nutrición, cooperación, intuición, la unidad y la creación de la paz son condimentos esenciales para este modelo. Si bien están muy presentes en las mujeres, hay una energía que tiene que ver con ellos y que está presente independientemente del género. Para ello, debemos replantear la educación que hemos recibido, revisando las enseñanzas de filósofos como Platón quien decía: “Se tu mismo”, o Tales de Mileto quien mencionaba que lo más difícil era conocerse a uno mismo o San Agustín con frases como: “no salgas de tí, adéntrate en tí mismo, pues en el interior del hombre vive la verdad”.

Revisar nuestros modelos mentales, nuestras creencias, nuestras experiencias de vida se hace cada vez más fundamental. A mayor conciencia de las organizaciones, mayor posibilidad habrá de hacerlas socialmente responsables y sustentables, al mismo tiempo que el nuevo contrato social se sigue delineando. Son los líderes de las empresas los principales protagonistas de este cambio hacia la sostenibilidad, generando confianza hacia los mercados, pero también mostrando un modelo de gestión diferente, mediante procesos que mejoran la calidad de vida de los entornos en los que operan. Aún nos queda mucho por aprender para virar hacia una economía regenerativa, rediseñando productos, servicios y procesos. Son las organizaciones más evolucionadas, las que sobrevivirán a la nueva economía, siempre en sintonía con la misión que las hizo nacer.

 

*** Para solicitar más información sobre el programa pueden hacerlo en www.programaempresasaludable.com

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