Cambio climático, medio ambiente y concienciación

Una tiene la sensación de que la sostenibilidad ya se ha asentado en nuestras vidas y en gran medida se ha debido a la importancia que el cuidado medioambiental y la transición hacia una economía neutra en carbono ha tenido durante los últimos años.

Han pasado casi 30 años desde la celebración de la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro en 1992 y de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, que consta de 27 principios. Todos ellos podrían haber sido escritos ahora y no desentonarían. El Principio 1 nos recuerda que “los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible. Tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza”. O el Principio 3 que “el derecho al desarrollo debe ejercerse en forma tal que responda equitativamente a las necesidades de desarrollo y ambientales de las generaciones presentes y futuras”. No fue hasta 1995 cuando se celebró la primera Cumbre del Clima en Berlín y en 1997, en Kioto, se firmó el Protocolo de Kioto, acuerdo internacional que tenía como objetivo reducir las emisiones de seis gases de efecto invernadero para frenar el calentamiento global.

30 años después la conversación medioambiental se ha extendido por la urgencia climática que vivimos, aunque está claro que nos cuesta afrontar el desafío. La COP15 de Copenhague (2009) se presentó como decisiva para alcanzar un acuerdo global para frenar el calentamiento global, pero tuvimos que esperar hasta la COP21 (2015) para que 196 países se comprometieran en el Acuerdo de París, el primer tratado internacional sobre el cambio climático jurídicamente vinculante con el objetivo de limitar el calentamiento mundial entre 1,5º y 2º, en comparación con los niveles preindustriales.

Aunque parece que no nos gusta avanzar todo lo rápido que deberíamos, durante el último lustro hemos perdido otra oportunidad de frenar con mayor ambición el cambio climático, aunque también es verdad que ha habido avances. En 2018, la UE presentó el Plan de Acción de la UE sobre financiación sostenible para impulsar una economía más ecológica y limpia. Después, en la COP 25 de Madrid se presentó el Pacto Verde Europeo por el que Europa se comprometía a ser neutra en carbono en 2050 y reducir las emisiones hasta un 55% en 2030, cuando el objetivo inicial era de un 40%. Y el 9 de marzo de 2020, el Grupo de Expertos en Finanzas Sostenibles publicó el Informe Final sobre la Taxonomía para ayudar a los inversores a delimitar qué actividad económica es ambientalmente sostenible.

Entonces llegó la pandemia, un virus nos ha recordado la fragilidad del ser humano y nos ha puesto a todos en alerta de que próxima pandemia, si no lo remediamos, puede ser la del cambio climático.

Para ayudar a salir de la crisis económica, aunque la social también tendremos que afrontarla, el Consejo Europeo anunció la creación del programa Next Generation EU, el mayor programa de estímulo del continente, dotado con 750.000 millones de euros para solventar la crisis. A España le corresponden 140.000 millones de euros entre 2021 y 2026, de los cuales cerca de 70.000 millones llegarán en forma de transferencia directa, mediante el Mecanismo Europeo de Recuperación y Resiliencia (MRR). Y de esos 70.000 millones, el 70% se destinarán a la transición energética y digitalización de nuestro país. Un claro ejemplo de la urgencia que tenemos en materia de climática y que no nos queda otra dirección que afrontar el desafío.

Desde 1974, el 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente y la buena noticia es que cada vez más personas sabemos que su cuidado no depende de un día sino de todo el año. Sigamos avanzando para frenar el cambio climático.

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