Cambiando la forma de beber agua

Beber agua es una necesidad básica para el ser humano. La mayoría somos afortunados por tener agua potable para nuestro consumo y, normalmente, no lo valoramos. No somos conscientes de que hay más de 700 millones de personas no tienen acceso a agua potable, según la ONU. El World Water Council indica que, cada año, aproximadamente 3,5 millones de personas mueren en el mundo por no tener acceso a agua potable o por enfermedades relacionadas con agua en mal estado.

La pregunta es: ¿por qué un bien tan fundamental para nosotros tiene que estar forzosamente ligado a un elemento tan perjudicial para el medio ambiente como una botella de plástico?

En España se consumen más 6.300 millones de litros de agua al año, cantidad suficiente como para llenar más de 2.500 piscinas olímpicas. Se calcula que diariamente salen al mercado alrededor de 10 millones de envases de plástico y que, en promedio, solo el 20% de ellos se reciclan. ¿Qué ocurre con el resto? Termina en vertederos o llega a nuestros ríos y, finalmente, al mar, contaminando nuestro planeta. Por ello, es imperativo pensar en una alternativa más sostenible.

Hagamos un experimento: Imaginemos que hoy decidimos usar una botella reutilizable con el fin de dejar de comprar botellas de agua y disminuir la contaminación. Por la mañana, llenamos la botella en casa y salimos a caminar por la ciudad (¡una botella de plástico menos ha contaminado el planeta!).

Después de un par de horas, la botella está vacía. Si sabemos que hay opción de ubicar una fuente de agua, de agua filtrada, de confianza, fresca y que tiene buen sabor, vamos a ella y rellenamos el envase (evitamos otra botella de plástico, ¡van dos!).

En nuestro trabajo o centro de estudios, ocurre lo mismo. Nos hemos quedado sin agua y necesitamos rellenar la botella. La organización ha instalado fuentes inteligentes, así que, logramos evitar otra botella de plástico más.

Más tarde, ese mismo día vamos al gimnasio para hacer un poco de ejercicio, y ¡sorpresa!, aquí también hay una fuente de agua.

Siendo conscientes de la gravedad del problema, y adoptando un comportamiento responsable, con un cambio pequeño en nuestro consumo podemos generar un gran impacto. Nuestros resultados podrán parecer insignificantes al principio. Sin embargo, van tomando forma, y no solo a nivel individual, sino también a nivel organizaciones o comunidades. Esas cuatro botellas de plástico evitadas en un solo día, pueden ser 600 botellas en una oficina al cabo de un mes o 35.000 botellas en un año….o 3 millones de botellas de plástico en un municipio.

Tenemos claro que hoy en día somos más conscientes de lo que consumimos y del gran problema de contaminación en el que vivimos. Sin embargo, por más que nos presenten una solución atractiva, si no es de fácil acceso o incorporación a nuestros hábitos, simplemente no la tomaremos en cuenta.

Jibu h2o es un emprendimiento de triple impacto que ha diseñado unas fuentes o estaciones de recarga de agua (refilling stations) inteligentes, con un sistema de filtración, sensores para evitar el contacto y un diseño ergonómico centrado en el usuario, para, así, fomentar el consumo del agua de manera más responsable, sostenible y conveniente para generar un impacto positivo.

La red de fuentes inteligentes de Jibu h2o permite recargar agua, de forma segura, en cualquier espacio, público o privado, y mantener hidratadas a las personas, evitando el consumo de agua envasada y el desperdicio de plástico que conlleva.  A través de las alianzas, con organizaciones y ayuntamientos, conseguiremos materializar el concepto de ‘red’ y estar más cerca de los usuarios, para multiplicar los impactos positivos en cada uno de los entornos.

(Jibu h2o es una de las empresas que participan en los programas de Col·lab, aceleradora pública de triple impacto del centro de innovación Las Naves).

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