La era de la sostenibilidad

Comparto celebración con el día internacional del Medio Ambiente y es que hace 15 años, un lunes 5 de junio, empecé mi carrera profesional en una empresa dedicada al medio ambiente, en concreto a la gestión del neumático fuera de uso.

Durante todo este tiempo he tenido la suerte, y sigo teniéndola, de compartir este camino con profesionales con grandes valores y comprometidas con nuestro entorno, incluso que van más allá de sus propias funciones o responsabilidades de su puesto de trabajo, pero por el contrario, también me he cruzado con agentes o interlocutores que solo ven el medio ambiente o la economía circular, como una oportunidad de conseguir financiación sin tener en cuenta aspectos como la viabilidad técnica o económica de sus proyectos. En el peor de los casos, otros incluso ven el modelo de economía circular como una amenaza que va en contra de sus propios intereses por considerar las materias primas secundarias una competencia para su sector. En este sentido, tenemos que ser conscientes de que todos estamos en el mismo barco y para llegar a buen puerto tenemos que remar en la misma dirección.

En esos casos, cuando veo que miran para otro lado o solamente hablan de economía circular aplicada en círculos pequeños por sus propios intereses y no como un problema global, no puedo evitar que me produzca frustración y rechazo y me da pena porque la naturaleza, la biodiversidad, el cambio climático, la salud, no entiende de euros o de Bitcoins que, por cierto, aunque no lo parezca estos últimos también contaminan.

Pero no quiero parecer pesimista, sino todo lo contrario, y sinceramente creo que estamos marcando historia, no solo por la pandemia que estamos sufriendo, sino porque estamos formando parte de una transformación, me atrevería a decir que estamos ante una nueva era que bautizaría como “era de la sostenibilidad”. Debemos aprovechar este momento y centrar nuestros esfuerzos en ello. Europa recientemente a través del Pacto Verde Europeo definió una estrategia para conseguir ser el primer continente climáticamente neutro en 2050 impulsando la economía, mejorando la salud y la calidad de vida de los ciudadanos, protegiendo la naturaleza y no dejando a nadie atrás. Y es una pena, pero parece que la única forma de que nos concienciemos todos para respetar la naturaleza, reducir las emisiones de CO2 o el vertido de residuos, sea establecer normativas, legislar o “imponer”, cuando de forma natural debería estar implantado en nuestro ADN.

El compromiso por parte de la administración existe y, así lo demuestran algunos planes como el Plan de Contratación Pública Ecológica publicado en febrero de 2018 o el I Plan de Acción de Economía Circular publicado el pasado mes de mayo, que confío se cumplan con el apoyo de  las comisiones de actuación y seguimiento.

Pero no debemos dejar que toda la responsabilidad recaiga en la administración. Las empresas y los ciudadanos que formamos parte de ellas, tenemos que poner nuestro granito de arena y contribuir a identificar sinergias y coordinarnos para conseguir esta recuperación, esta transformación y estos objetivos tan ambiciosos y, a la vez, tan necesarios que nos hemos marcado. Es algo que se apuntaba y se repetía en varias ocasiones en el Congreso Nacional de Medio Ambiente “Conama 2020” celebrado la semana pasada. En el caso del reciclaje del neumático, necesitamos de esas alianzas con empresas de otros sectores para poder destinar el caucho a aplicaciones de reciclaje ya que, aunque se está trabajando en ello, hoy por hoy tan solo es posible reciclar una pequeña parte en la fabricación de nuevos neumáticos garantizando las prestaciones mecánicas y de seguridad.

En este sentido me gustaría destacar que, en los últimos años, he notado una gran evolución y compromiso en empresas del sector de la automoción o de la construcción las cuales han mostrado su interés en el empleo de materiales reciclados y, en la actualidad algunas de ellas lo están incorporando en sus productos, reduciendo así, el consumo de materias primas vírgenes. Esto demuestra que sólo si actuamos juntos seremos capaces de alcanzar el potencial que tenemos y consolidarnos como la “era de la sostenibilidad”.

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