El Medio Ambiente, una parte del pastel

Aunque estamos celebrando el Día Mundial del Medio Ambiente, me gustaría fijarme en él como una parte importantísima de la Sostenibilidad y del Desarrollo Sostenible. Como muchos de los que trabajamos en estos temas sabrán, existen muchas interpretaciones y muchas definiciones de desarrollo sostenible, y muchas de ellas coinciden en que, para alcanzar este desarrollo, las políticas y acciones para lograr crecimiento económico deberán respetar el medio ambiente y además ser socialmente equitativas para alcanzar el crecimiento económico. En el Consejo Europeo de Gotemburgo de 2001 su presidenta Nicole Fontaine subrayó que "la voluntad de la Unión Europea a favor de un desarrollo sostenible, cuyas tres dimensiones, la económica, la social y la medioambiental, son indisociables".

Algo que parece muy evidente, y que en la teoría conocemos, tiene muchas carencias prácticas porque muchas veces la sostenibilidad se identifica o se focaliza en la parte ambiental dejando a un lado las otras dos patas y por lo tanto, dejando muy coja la solución.

Voy a contarles un tema concreto que ha dado mucho en lo que pensar y que está relacionado con la actividad de la empresa en la que trabajo que se ocupa de la gestión de los neumáticos fuera de uso. Actualmente el granulado de caucho reciclado -procedente de esos neumáticos fuera de uso- que se utiliza como relleno de césped artificial y que es la principal aplicación y destino de los neumáticos reciclados, se encuentra en riesgo puesto que la ECHA (Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas) al considerarlo microplástico por su tamaño y composición ha puesto encima de la mesa dos opciones que se están contemplando: la prohibición de su uso en un periodo de 6 años o la obligación de establecer mecanismo definidos en un informe técnico elaborado por el Comité Europeo de Normalización que, según un estudio realizado en 2020 por Ecoloop, tienen una efectividad de entre el 97 y 98%.

Si miramos la problemática desde la perspectiva ambiental, única y exclusivamente, diríamos pues si eliminamos estos gránulos, tendríamos el problema resuelto. ¿Seguro que sería así? Pero, ¿Qué ocurriría con esos 5.000 campos de césped artificial que hay en España? (aunque este problema se replicaría de la misma forma en toda Europa) ¿Qué alternativas tengo? ¿Usar rellenos orgánicos como el corcho o la fibra de coco? Puedo hacerlo pero no sin inconvenientes porque no hay material suficiente para todos los campos, son rellenos más costosos, en algunos casos no cumplen con las especificaciones de los organismos deportivos internacionales, exigen un mayor mantenimiento y precisan del uso de productos químicos y fitosanitarios para evitar la proliferación de hongos y bacterias, con lo que no parece la solución ambiental más idónea. A esto tenemos que añadir que si cerramos la puerta al principal uso del neumático reciclado las administraciones deberán pensar en otras alternativas para este material para evitar que termine acumulado en las plantas de transformación sin salida.

Pero las consecuencias a esta posible decisión trascenderían lo ambiental, con importantes consecuencias en la parte social y económica. Desde la perspectiva social, se pondría en riesgo el uso de instalaciones deportivas con la misma frecuencia que hasta ahora. El uso de caucho reciclado permite, por ejemplo, frente a un campo de césped natural, utilizar el campo 5 veces más. Si decidimos volver al pasado, con campos sin relleno o con arena, nos encontraremos con instalaciones que tampoco cumplen con los requisitos deportivos exigidos y con un importante sobrecoste para su instalación que, además, no se ve compensado con sus contraprestaciones. Y si nos decantamos por campos de césped natural, nos encontraremos con la necesidad de incrementar de manera exponencial el consumo de agua, con la reducción del uso de horas de juego del campo, con la necesidad de herbicidas y también limitación de uso en base a condiciones climáticas.

Por último, no puedo dejar de poner el foco en las consecuencias económicas de todo esto, porque además del aumento de los costes de instalación, agua y mantenimiento, los ayuntamientos principalmente y entidades deportivas deberán hacer frente a un importante gasto inicial para proceder al cambio y a mayores gastos periódicos para garantizar su correcto funcionamiento. Además de esto, las consecuencias económicas para el sector del reciclaje de neumáticos, según un estudio realizado por PwC se cifran en 11,3 millones de euros, en pérdida de empleo de hasta el 40% de las plantillas y del cierre de al menos el 25% de las plantas en España, sobre todo mientras no exista otra salida para este material.

Reflexionemos, con este caso concreto, en la necesidad de ver los problemas desde una perspectiva más global y como un problema de todos que precisa coordinación y diálogo entre todos, porque si para resolver un problema, creamos nuevos problemas, estaríamos errando el camino a seguir.

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