Energía más eficiente, asequible y sostenible

El necesario y urgente proceso de transición energética hacia un modelo más eficiente, asequible y sostenible requiere del compromiso y la implicación de todos los agentes -públicos, privados y ciudadanía- y exige una profunda revisión de la estructura tradicional del sector. Uno de los pilares de este futuro energético dibujado en los grandes acuerdos globales son las iniciativas de generación descentralizada, de proximidad, adaptadas a la realidad y necesidades de cada territorio, respetuosas con el medio ambiente y gestionadas por las personas. Este escenario, que hasta hace unos meses parecía utópico, ya es una realidad en plena expansión, gracias, en gran parte, al desarrollo de las comunidades de energías renovables (CER).

Una comunidad energética de renovables es un nuevo modelo de generación, uso y gestión de la energía a nivel local, basada en las alianzas y la cooperación entre agentes. Sus integrantes se convierten, al mismo tiempo, en productores, gestores y usuarios de energía limpia y más económica, mediante instalaciones de autoconsumo colectivo que son propiedad de la comunidad energética y que se convierten en factores de dinamización en su entorno.

El objetivo principal de una comunidad energética es generar beneficios sociales y medioambientales allí donde se ubica, primando la sostenibilidad. En este modelo, las redes de transporte de energía (alta tensión) desaparecen de la ecuación, al basarse en el consumo de proximidad -las instalaciones de autoconsumo colectivo dan cobertura en un radio de 500 metros-, y se recortan las emisiones de CO2 a la atmósfera, contribuyendo al objetivo global de descarbonización y ‘emisiones 0’ del Acuerdo de París y la Agenda 2030. Con ello, se logra mejorar el bienestar y salud de la ciudadanía.

Este enfoque no implica descuidar los impactos económicos: son, también, impulsoras de actividad y empleo en el territorio donde se ubican.

Desde el punto de vista del consumo, los usuarios de la energía reducen entre un 20% y un 30% su factura, al estar abastecidos por su instalación durante las horas de sol, a un precio fijo, desvinculado del de mercado. La demanda fuera de ese periodo se cubre con las redes de suministro tradicionales, con energía 100% renovable certificada por la CNMC. Además, se convierten en una herramienta en contra de la pobreza energética.

La normativa europea establece que pueden ser parte de una comunidad energética de renovables Administración Pública local, ciudadanía y pymes. Y cualquiera de estos agentes puede ser su impulsor o promotor. El modelo es aplicable tanto a nivel municipal, como en áreas residenciales y comunidades de vecinos y en zonas empresariales.

Mientras el Gobierno español trabaja en la transposición de la Directiva Europea de Energías Renovables -donde se recoge esta figura-, existen ya más de 30 proyectos de comunidades energéticas en España. De ellas, cerca de un tercio se ubican en la Comunitat Valenciana, gracias a la apuesta clara de la Generalitat, las Administraciones provinciales y locales, pymes y ciudadanos y al impulso de entidades como Sapiens Energía, uno de los principales agentes en España.

Encontramos una situación similar en muchos otros países europeos. Se están multiplicando las iniciativas de comunidades energéticas en todo el continente y, acompañando su difusión, se están generando alianzas, organizaciones y redes de apoyo, construyendo un auténtico movimiento en pro de la democratización y sostenibilidad del sector energético.

En este proceso de innovación en la producción y gestión energética, Sapiens Energía ha optado por un modelo diferencial respecto al habitual en la mayoría de iniciativas. Se ha configurado como una Comunidad de Energías Renovables (CER) cuyo objetivo es promover y gestionar una red de comunidades en diferentes ubicaciones. Fomenta, así, la expansión de este modelo, generando conocimiento y sinergias y multiplicando los impactos positivos en los territorios. Desde el punto de vista operativo, Sapiens aporta las soluciones y herramientas técnicas; procesos de formación, dinamización y participación ciudadana; comunicación y difusión, y coordinación y gestión de cada proyecto.

Desde enero de 2020, Sapiens Energía ha promovido cinco proyectos de forma directa: en Llíria, Alzira, Fontanars del Alforins y dos en Albalat dels Sorells -uno con AlternaCoop, y otro con la Cooperativa Agrícola Santos de la Piedra-. Los cinco han sido financiados con la línea de ayudas abierta por el Ivace (Conselleria de Economía de la Generalitat Valenciana). Además, colabora en las comunidades energéticas impulsadas por los ayuntamientos de Canet d’En Berenguer y de València -en este caso, en el barrio de Castellar-L’Oliveral-. A ellos se sumarán, en los próximos meses, otros muchos desarrollos, actualmente en tramitación.

Las comunidades energéticas son el ejemplo práctico de que la transición hacia otro modelo es posible y está a nuestro alcance, siempre que todos y cada uno de los agentes, públicos, privados y ciudadanía, asumamos nuestro papel real y efectivo y actuemos en consecuencia.

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