La Edad de la Revolución Sostenible

Antropoceno, la Edad de los Seres Humanos. Así es como ha catalogado el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) a esta nueva época geológica en la que somos los humanos los que influimos en el planeta y no a la inversa. Durante siglos, los seres vivos han evolucionado para adaptarse a los cambios que se producían en el ecosistema. Ahora, somos nosotros los causantes de una larga serie de amenazas que asolan la Tierra y, por tanto, también nuestra existencia, y que van desde la crisis climática hasta el colapso de la biodiversidad pasando por la acidificación de los océanos.

A la vista de tales acontecimientos podríamos afirmar que, en cierto modo, hemos olvidado el sentido de la evolución. Pues hemos progresado, sí, pero a costa de ejercer una presión desestabilizadora sobre el planeta. Y en este punto es necesario recordar que un medioambiente favorable es condición sine qua non para la existencia humana. Sin unas condiciones ambientales adecuadas la vida resulta inviable. De hecho, una cuarta parte de las enfermedades mundiales se generan por riesgos relacionados con el medioambiente, como la degradación del ecosistema, la pérdida de biodiversidad, el cambio climático y la exposición a la contaminación del aire, el agua y el suelo y a los productos químicos tóxicos. Estas enfermedades incluyen tipologías transmisibles, como las cardiovasculares o la diabetes, así como infecciosas como la COVID-19.

Afortunadamente, este es un mensaje que está empezando a calar en todas las esferas: social, empresarial y gubernamental. En este sentido, podríamos decir que la pandemia ha actuado como un punto de inflexión para reconducir el camino hacia el desarrollo, sí, pero sostenible. De este modo, los planes de recuperación planteados por la mayoría de los países, así como las recientes normativas ligadas a la protección del planeta, entre las que destaca la recién aprobada Ley española de Cambio Climático y Transición Energética, han marcado el rumbo para que dejemos de ser el problema y pasemos a formar parte de la solución.

Y es que, si bien es cierto que no podemos volver atrás en el tiempo, lo que sí podemos hacer es tratar de enmendar nuestros errores aumentando la protección de nuestros ecosistemas. Podemos cultivar árboles, mejorar la sostenibilidad de las ciudades, cambiar nuestros hábitos y neutralizar las emisiones, entre otras acciones. En definitiva, podemos ser la generación que haga las paces con la naturaleza.

Y para lograr esas paces, es imperativo que ejerzamos una actuación conjunta y coordinada de todos los actores a nivel global. Una acción que trascienda lo público y que también esté liderada por el sector empresarial, un agente imprescindible para la transformación del modelo económico a uno más sostenible. Las empresas, además, están mostrando un creciente compromiso con el cuidado del planeta.

Lo podemos ver, por ejemplo, en la gran acogida de las iniciativas de ambición climática, las cuales analizamos en la recién presentada publicación “Anuario de acción climática empresarial” que realizamos junto a Ecodes. En concreto, me gustaría destacar la iniciativa Business Ambition for 1.5 °C que lanzamos desde el Pacto Mundial de las Naciones Unidas. Ésta ha conseguido que 500 empresas se comprometan a establecer objetivos de reducción de emisiones alineados con base científica y que además estén alineados con la trayectoria más ambiciosa, la de no superar el 1.5 grados de temperatura. Pero no es sólo en el ámbito de la acción climática (ODS 13) en el que están trabajando las empresa - a pesar de encontrarse entre los tres Objetivos prioritarios para el sector empresarial - también en la protección de la biodiversidad y de los océanos. De hecho, ya son más de 80 entidades las que se han adherido a los Principios para un Océano Sostenible promovidos por el Pacto Mundial de Naciones Unidas. Y en este punto me gustaría detenerme para hacer un llamamiento a la acción sobre el ODS 14, puesto que, a pesar de ser un Objetivo estratégico para nuestro país, sigue estando en la última posición de ODS más trabajados por las empresas españolas según la Consulta Integral en ODS que realizamos recientemente.

Estas declaraciones de compromisos, tanto por el ámbito público como por el privado, son las que nos dan esperanzas y razones para, con ocasión de este Día Mundial del Medioambiente y del inicio del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas, renombrar la Edad de los Seres Humanos como la Edad de la Revolución Sostenible. Una revolución que marcará el futuro de la industria, del planeta y de la humanidad y que nos colocará más cerca de alcanzar los Objetivos de la Agenda 2030 de Naciones Unidas. Y, por lo tanto, más cerca de reconciliarnos y hacer las paces con el planeta.

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