Con el objetivo de mejorar los procedimientos de selección de consejeros, la elección de miembros independientes del Consejo de Administración se debe contemplar con especial interés el perfil profesional de tales consejeros y se recomienda un criterio pluralista al valorar la trayectoria profesional. Esta especial atención al interés profesional queda reflejada en el texto del artículo 529 duodecies, apartado 4 de le Ley de Sociedades de Capital, cuando señala que éstos serán “designados en atención a sus condiciones personales y profesionales”.
¿Están los consejos de administración preparados para abordar los retos de sostenibilidad?

La asunción de las diversas recomendaciones en materia de integridad corporativa y RSC supone un incentivo para la incorporación de nuevos perfiles profesionales a los consejos de administración de las empresas, tradicionalmente monopolizados por perfiles cuya formación y experiencia se desarrolla de manera prácticamente exclusiva en el ámbito mercantil y, en menor medida, en el jurídico, fiscal o político. La participación de consejeros procedentes de otros ámbitos (academia, Tercer Sector, organismos internacionales, etc.) supone igualmente una oportunidad para ampliar los puntos de vista de la compañía acerca de aspectos relacionados con la gestión de riesgos no financieros.

Sin embargo, en el último estudio del Observatorio de RSC, “La Responsabilidad Social Corporativa en las memorias anuales de las empresas del IBEX 35”. Análisis de Gobierno Corporativo, se observa que la presencia de perfiles profesionales ajenos al mundo de la empresa y con conocimientos y experiencia en integridad y RSC, es anecdótica en los consejeros independientes de los consejos de administración de las empresas del IBEX 35.

Solo 4 empresas (5 consejeros) cuentan con estos perfiles: Acciona, Banco Santander, Ence e Iberdrola.

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Un correcto abordaje de las cuestiones de gobernanza y RSC permite a las organizaciones una mejor comprensión de las demandas y oportunidades del entorno, mejorando su capacidad de adaptarse a contextos de cambio acelerado como el actual.  Es por tanto no solo una cuestión ética, sino también estrechamente relacionada con la rentabilidad y sostenibilidad financiera de las organizaciones.

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